¿Debe desmontarse Sol? Un recorrido por dentro de la acampada

Se debate estos días sobre la conveniencia o no de mantener la acampada de Sol. Unas voces dicen que ha llegado la hora de presentar de manera definitiva las conclusiones y peticiones, dejar que las asambleas se instalen en los barrios y desmontar el chiringo. Otros mantienen que hay que resistir hasta que haya cambios tangibles. 
Ambas opiniones me parecen válidas. No hay nada que demuestre que los políticos se han enterado de que les hemos gritado a la cara nuestro hartazgo y es respetable que la gente de la acampada, en representación de muchos, se niegue a moverse hasta que palpe las reacciones de los políticos.
 
Sin embargo, este tipo de movimientos no deben mirarse con prisma cortoplacista. Esta clase de protestas surgen con fuerza para después lograr cambios lentos y dolorosos. Es una explosión de indignación que, se quiera o no, ya ha quedado incrustada en el inconsciente de toda la sociedad y clase política española. Ya les hemos gritado a la cara lo que queremos y pensado. Ya saben que, si no hay cambios reales, estamos ahí. Ya no somos idiotas. Ya sabemos indignarnos.

Por eso en mi (personal y humilde) opinión, es hora de desmontar la acampada para trasladarla a los barrios y, sobre todo, a internet. Es la hora de deshacer el campamento por cuestiones cívicas y sociales (ha desaparecido la pluralidad social para ir ganando terreno un tipo específico de personas) y mantener el grito, como una espada de Damocles, pendiendo sobre la clase política. Entramos en la etapa de vigilarlos con lupa. Y si nada cambia, volveremos. Con más fuerza. Y con menos paciencia. 
Dicho esto, he visitado la acampada casi a diario y simplemente alucino con su organización y estructura. Hay que decirlo, es ejemplar. Todos deberíamos verla al menos una vez. Ni un problema, ni un disturbio. La educación y el respeto por encima de todo. La organización maravillosa, con contendores para reciclar con los chicos de limpieza coordinados con los servicios municipales. Los encargados de respeto organizando los espacios y hablando con los comercios para no afectarles. Ni un rastro de suciedad, alcohol, drogas… El campamento es un hábitat perfectamente autogestionado, respetuoso y abierto a todo el que quiera formar parte de él. Es un ejemplo. Un ejemplo que debe perdurar en la memoria. Que debe servir para cambiar las cosas. 
Mi humilde homenaje en forma de vídeo a la acampada. Un recorrido por su interior para que todos los que estáis lejos de Madrid podáis sentiros un poco más cerca.  



Y también os dejo unas fotografías que he hecho:

Anuncios
¿Debe desmontarse Sol? Un recorrido por dentro de la acampada

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s