¿Y por qué protestan exactamente? A propósito de la acampada en Sol y el movimiento 15M

No seré yo quien demonice el sistema que nos rige. En medio de esta oleada de indignación y de hartazgo conviene recordar que vivimos bajo una estructura de convivencia bastante cercana a lo que podríamos desear. Dijo Churchill que “la democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los demás”. Basta darse una vuelta por el mundo para sentirse un pelín más a gusto en casa. No todo es tan horrible. 
La paradoja es que precisamente por las bondades de un sistema que nos permite leer, estudiar e informarnos, vemos sus maldades. Y comprendemos que es mejorable. Es el propio sistema el que nos empuja a querer perfeccionarlo. Que se viva peor ahí fuera no significa que no queramos vivir todavía mejor aquí dentro. Y todos sin excepción estamos de acuerdo en que el funcionamiento del sistema es mejorable.
El sistema que nos rige en Occidente tiene unos principios y unos valores claros y loables. Enarbola las banderas de libertad, paz, justicia, derecho, ayudas y oportunidades. Es un sistema sobre el que, teóricamente, no hay razones para quejarse. Ése es, precisamente, su anestesiante poder: es difícil definir por qué falla, quién o qué es el responsable de los fallos. Vemos y palpamos las injusticias, las desigualdades: existe gente en la cuneta y bancos que se enriquecen mientras piden nuestro dinero, existen dirigentes corruptos que siguen vomitando basura sin inmutarse, existe una clase política que consideramos un problema, existen hipotecas imposibles, justicia voluble, medios que barren hacia uno u otro lado haciendo negocio en lugar de periodismo y gobernantes que nos hacen idiotas constantemente. Existen grietas, elementos podridos que han hartado a la gente… Pero, ¿a quién culpamos? La volatilidad del sistema actual, la nebulosa en la que pervive, es su mejor defensa. No hay un objetivo claro, un punto concreto que derribar. Ser borroso es la mejor garantía del engranaje, y este paisaje nublado, que impide ver el objetivo, puede lograr desinflar ese puño de protesta que estos días se lanza desde la Plaza de Sol y otras plazas de España. Un puño que no termina de encontrar un puching, si no que bracea al aire, como alguien enfurecido pero contra nadie concreto. Los golpes atraviesan la niebla. Túnez, Egipto, sabían a por quién iban y contra qué. Y no pararon hasta lograrlo. ¿Aquí? ¿Cuándo paramos? ¿Cuándo logremos qué? ¿Cambiar la ley electoral? ¿Y eso cambiará la actitud de los políticos? ¿Qué  necesitamos? Sí, el ideario de Democracia Real Ya –plataforma impulsora de las protestas- es tangible, pero no concreto. No hay nombres, no hay empresas, no hay objetivos visibles. Sólo nebulosa. El sistema es borroso y esa es su mejor defensa.

¿Por qué? Porque el sistema está regido en última estancia por los mercados, por las empresas, por un solo valor: el dinero. Y eso choca casi de frente contra ciudadanos que quieren ayudarse, que mantienen valores. El sistema es volátil, borroso, porque quien de verdad manda, quien de verdad provoca las injusticias y el mal funcionamiento de un sistema que en teoría podría ser bueno, está escondido. No se le ve. No tiene cara, ni nombre, ni apellidos. Está ahí detrás. El mercado no es malo de por sí. Ocurre que se ha convertido en un señor de chistera y puro en un despacho secreto y oscuro cuyo único fin es el beneficio económico a cualquier precio, incluido el bienestar de todos. Y esto ha subyugado a los políticos que se han convertido en títeres y hace que den la espalda a los ciudadanos. Conforman así una suerte de élite que se olvida de la sociedad. Y la sociedad, un día, comprende que algo falla, y sin saber por qué ni por quién  ya que el señor de chistera está escondido en su despacho, decide que ya basta. Que se acabó. Que los responsables, los políticos a los que han votado, deben volver a girarse hacia la calle y recuperar su responsabilidad. Que no importa que no haya una cara o un nombre propio a quien culpar. Simplemente que las cosas están funcionando de manera injusta y nos están haciendo daño. Que se les ha dado la espalda. Y eso, la gente, no va a tolerarlo. Esa es la esencia del movimiento 15 M. 
Esta protesta no tiene por qué tener un objetivo concreto como la tunecina o la egipcia. Esta protesta es nada menos que pura energía que despierta de la anestesia, puro hartazgo expulsado por una generación harta de que los políticos se rían de ellos. ¿Alguien esperaba que la generación mejor preparada se quedase de brazos cruzados ante cómo están funcionando las cosas? Los jóvenes, como siempre, son los que han dicho que no, que ya basta. Porque aunque se dice que hay personas de todas las edades (que las hay), en esta suerte de revuelta, como en todas, la iniciativa la llevan los jóvenes. Y ellos están gritando su hartazgo, su hastío, su ya basta. Este grito, aunque no tiene un destinatario concreto, tiene todos. Todos los que son responsables de que el sistema funcione mal tienen que tomar nota: los ciudadanos, la gente por y para la que gobiernan, están hartos. Y están hartos de todos y de todo: de que los dirigentes critiquen la corrupción del otro y no la suya, de que los partidos sean sectas donde no caben voces discordantes, de que la política exterior sea un mercadeo, de que los movimientos de los políticos sólo lleguen  por intereses electorales, de que se gobierne para ganar las siguientes elecciones, de que mande el dinero, de que generemos mucho y ganemos una miseria, de que se formen élites anónimas y privilegiadas, de que roben y no pase nada, de que los poderes se toquen entre sí, de que no gane quien más votos tiene, de que…
Esto es un grito para expresar no estamos contentos y de que queremos que las cosas cambien. Ni más ni menos. Y Sol, como el resto de plazas, es un lugar común al que te puedes acercar y alzar tu pancarta que explica por qué estás harto. Y allí van jóvenes, mayores, niños, mujeres, blancos, negros, punkys, modernos, encorbatados, niñas maquilladas y gafapastas. Todos a decir: “Estamos hartos. Esto no funciona. Cámbienlo. Y cámbienlo ustedes, que son los responsables. Faltaba más”.
La respuesta lógica sería ver a políticos preocupados tomando nota de lo que ocurre y preocupados por ver que su ciudadanía les grita que ser avergüenza. A cambio les tenemos, psicópatas de poder, estudiando cómo sacar votos de esto. No han entendido nada. De momento…    
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¿Y por qué protestan exactamente? A propósito de la acampada en Sol y el movimiento 15M

6 comentarios en “¿Y por qué protestan exactamente? A propósito de la acampada en Sol y el movimiento 15M

  1. Echarle la culpa al dinero es como si le echaras la culpa al lenguaje. El dinero no es algo malo en sí, es un instrumento fruto de una evolución de muchos años que ha permitido el desarrollo y el bienestar. Apropiarse indebidamente de dinero o de lo que sea, eso sí es criticable.
    Me sorprende que las propuestas liberales no conservadoras o libertarias no se escuchen por ninguna parte. No necesitamos a los políticos, no necesitamos más ministerios ni que regulen nuestra economía. Porque no saben, porque no pueden. El mercado es el libre intercambio y la colaboración entre humanos. El problema es que los políticos meten sus zarpas en él. El mito de las grandes empresas como manipuladoras no me lo creo ni de coña.
    Es la opinión de un mileurista afortunado por su puesto de trabajo actual. Espero que este movimiento mantenga su “no identidad” mucho tiempo. Para mí es la simple manifestación: “no nos gustáis, no os creemos, fuera”. Basta de hacer crecer a estados-casta inflados y gordos a costa de clases medias puteadas.

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  2. Me parece un articulo muy completo y muy realista, la verdad es que me ha encantado. Esta muy bien planteado, y viaja por las diferentes dudas y quejas que tenemos todos sobre esta situacion. Cierto es que la queja sobre este asunto parece difusa porque abarca un gran numero de situaciones, pero a su vez es simple: la gente quiere que no se le tome mas el pelo. Y eso ya es algo muy claro.
    Para mi, saber que las grandes multinacionales estan ahi siendo la base de muchos de los problemas es claro, ya de por si porque ninguna persona, sea politico que sea, tiene tanto poder por si misma, por existir, como para crear esas barbaridades mundiales. Pero las consecuencias de las acciones de los politicos benefician a las multinacionales, que a su vez beneficiaran estos politicos y sus paises por hacerlas (o por lo menos no los asesinaran, que ya es algo). Todo es un bucle que se retroalimenta, y donde cortarlo? pienso tambien que se corta en el momento en que personas comunes como nosotros hacemos algo que rompe el sistema, algo concreto sobre lo que no se puede luchar, no “solo” ideales y gritos (obviamente necesarios) sino acciones directas que afecten a una u otra empresa que sabemos que esta colaborando con la situacion. Porque al fin y al cabo las personas somos los principales clientes, y una decision conjunta de miles de individuos, corta ese bucle y dice de verdad: amigos, nosotros si tenemos el poder real, si nos diese la gana, tu negocio muere.

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  3. Kevincarter dijo:

    Yo soy gilipollas.
    Incluso fumo mucho.
    Yo soy de esos que todavía creen en la democracia. Obviamente es una puta mierda, pero creo en ella.
    También creo en el amor, y es una puta mierda también.
    Soy así, creo en las putas y en la mierda.
    Soy de la idea que este movimiento es una respuesta lógica a una situación injusta e injustificable, pero obviamente demuestra la falta de rigor histórico de una generación empapada de Tele 5.
    Lograr el sufragio universal fue un triunfo para España que se alcanzó con muchos charquitos de sangre y muchos muertecitos, que puestos en fila, son muchos muertecitos de Dios.
    Los gobiernos que hemos tenido son gobiernos que han traicionado a su pueblo con políticas neoliberales (obviamente la traición es más clara en unos que en otros, en otros es lo esperable). Si estás en el juego democrático, debes jugar tus bazas y apoyar a partidos, aunque sean minoritarios, que comparten ideas de justicia social (que los hay). Si la mayoría decide que les gusta nadar en mierda, hay que joderse y punto. Eso es la democracía. Su grandeza y su miseria. Y sería más práctico que la gente que defiende unas ideas un tanto peregrinas se introdujesen en el juego democrático y presentasen una candidatura, porque como tú mal muy dices, mi querido Nacho:” Estamos hartos. Esto no funciona. Cámbienlo. Y cámbienlo ustedes, que son los responsables. Faltaba más”.
    ELLOS NO SON LOS RESPONSABLES. SOMOS NOSOTROS. Y pensando que ellos tienen poder,somos nosotros los que le concedemos poder y cedemos el nuestro.
    Cada cuatro putos años tenemos voz ejecutiva. Y creo que esta plataforma se acordó un poco tarde de presentar un programa de cambio, obviamente necesario, hacia unas políticas que huyan de un sistema económico ridículo, injusto, trasnochado y que tiende a desafiar el poder del pueblo.
    Esta plataforma puede formar un partido.
    También existen partidos que defienden teorías antilberales.
    Y se les puede votar.
    Pues ya sabéis, joder.
    U obviamente no sabéis.
    Y sólo pataleais, todos juntos, como una granja de pollos enrabietados.
    Aún no sé si con cabeza o no.
    Porque o se toma el palacio de invierno o se juega a la democracia.
    Y sólo hay dos caminos.
    La verdad jode.
    Pero coño, curte.

    Kevincarter

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  4. Impresionistas, bien has leído que no culpo al dinero en sí: “El mercado no es malo de por sí. Ocurre que se ha convertido en un señor de chistera y puro en un despacho secreto y oscuro…”. Siendo el fin que perseguimos el mismo (que es la esencia de este movimiento del 15M)divergemos en los medios (aunque esto ya lo sabemos): yo sí creo en un Estado éticamente viable, honradamente regulador que haga una sociedad mejor y más cívica. Eso es libertad.

    Lara, gracias. Estoy de acuerdo contigo. Realmente, el poder lo tenemos nosotros, el ciudadano medio. Somos mucho más poderosos que esa élite anónima, que esa casta superior creada a sí misma.

    Kevincarter, eres un fenómeno, el último filósofo al oeste de la ría de O Burgo. Esto también es tomar el palacio de invierno. Es un grito de basta ya. Y tras él, se debería actuar en consecuencia. Votando a un partido en el que creas, o no votando. Siempre fuiste un individualista hijo de Dostoievski. Pero el entorno cuenta. E influye. Y eso hay que decirlo y contarlo. Para que la gente reaccione, porque nacemos en desventaja rodeados de medios y manipulación. Y hay que remontarlo. Y cosas como este movimiento ayudan a hacerlo, a abrir los ojos.

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  5. Vivo en España y por lo tanto mi campo de acción más cercano. Partiendo de aquí:

    UN FALLO NADA BORROSO DEL SISTEMA:

    Los cargos “electos” no representan al ciudadano. Están ahí porque la cúpula de los partidos políticos han elaborado SUS LISTAS. Nos imponen unas listas que sólo ratificamos sin más.Si tu jefe te da trabajo, ¿a quién vas a defender, al ciudadano o a tu jefe?. Sólo representan a su partido. De aquí deriva la creación de una clase política, una casta, con sus grupos de comunicación, sus empresas, etc. Tanto es así que nadie puede negar el distanciamiento que existe esta casta y sus “electores”

    Creo que la nebulosa a la que te refieres,que no nos deja ver, no está urdida por el sistema sino por nuestro desconocimiento del sistema. Ni más ni menos.

    Hay más fallos, muchos más en http://www.facebook.com/DiarioRC

    Un saludo

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