Presos palestinos: ¿héroes o delincuentes?

Hay 7.ooo presos palestinos en 22 cárceles israelíes. 300 de ellos son menores y 43, mujeres. 128 de ellos llevan más de 20 años en la cárcel. 1.500 están enfermos, muchos de ellos crónicos. 650 son preventivos. “Son presos políticos. Todos”, dice Issa Qaraqa, ministro de Presos de Palestina. “Son detenciones legales basadas en garantizar la seguridad pública”, dice el Estado de Israel.

La cuestión de los presos palestinos en cárceles israelíes no está en la agenda del gobierno hebreo ni tampoco en las noticias de los grandes medios cuando se habla de las negociaciones de paz. Pero sí está muy presente en Palestina, que incluso tiene un ministerio para tratar el asunto. Issa Qaraqa es su portavoz y dirigente. “2010 ha sido uno de los peores año en lo que a detenciones de palestinos por parte del Ejército de Israel se refiere. Estimamos que se han producido unos 1.400 encarcelamientos en lo que va de año. Y cada vez más son de niños”, explica.


“Palestina, como cualquier país –explica Mohamed Odeh, miembro de la Autoridad Nacional Palestina- tiene sus cárceles donde están los delincuentes comunes. Ninguno de ellos es un preso político”.  A mayores de estos presos comunes encarcelados en territorios palestinos, Israel tiene encerrados a unos 7.000 ciudadanos palestinos por atentar contra la seguridad del Estado israelí. Son cárceles destinadas exclusivamente a ello y donde no hay presos israelíes. “La mayoría de ellos están en la cárcel por tirar piedras, cócteles molotov o atacar el muro”, revela Qaraqa, “pero eso es resistencia y no es un crimen resistir la ocupación que padecemos”, protesta. “Son los propio presos –dice Odeh- los que reconocen lo que han hecho, pero no son delitos, son actos de resitencia a la que tenemos derecho si nos ocupan”. Palestina no considera un delito estas agresiones a Israel, lo considera un derecho, y por ello no sólo no las castiga, si no que el gobierno palestino pide la libertad de estos 7.000 presos. La mayoría de ellos son héroes, ejemplos e incluso  firmes candidatos a presidir la Autoridad Nacional Palestina, como Marwan Barguti. El propio ministro de Presos estuvo encarcelado durante diez años. “La primera vez que me encerraron fue por arrojar un cóctel molotov a unos soldados”, relata.

No lo ve así Israel, que expone que estas detenciones cuentan con cobertura legal de acuerdo a una ley militar de 1970 que permite al Ejército israelí practicar arrestos en Cisjornia. El Estado israelí se basa en la necesidad de garantizar la seguridad pública, a pesar de que no existe una definición legal del término ‘seguridad pública’. En todo caso, la ley que enmarca estos actos es militar, los juicios que se celebran contra los detenidos son militares y los jueces que deciden son miembros del Ejército israelí. En 2009, todos los palestinos que fueron juzgados por estos tribunales terminaron condenados, aunque fuera con la pena mínima. Ninguno de ellos fue encontrado incocente y absuelto.

Menos justificación encuetra Israel cuando se suceden las revelacione sobre abusos a estos presos. Se han denunciado hasta agresiones sexuales. El Estado de Israel se limita a negar los hechos. 1.200 presos están incomunicados. Ni familiares ni abogados pueden ponerse en contacto con ellos, lo que vulnera los derechos básicos de los encarcelados.

La detención administrativa es un añadido en todo es asunto. Este procedimiento, basado en la Ley de Emergencia del Mandato Británico del año 1945, permite a las fuerzas armadas israelíes mantener a un palestino preso tres meses sin acusarlo ante la justicia, con un periodo de arresto prorrogable por otros tres meses. En estos momentos, y según estimaciones de la ANP, hay 650 presos administrativos en cárceles israelíes. “Sin ninguna razón –habla Qaraqa- un palestino puede estar encarcelado e incomunicado seis meses”. La razón la encuentra Israel en la Orden Militar 1.226 (1988), que faculta a los comandantes del Ejército israelí para detener a los residentes palestinos de Cisjordania, hasta un máximo de seis meses, “si tienen motivos razonables para suponer que la seguridad de la zona o la seguridad pública requieren la detención”. De nuevo la seguridad. El libro de la ONG israelí ‘Breaking the silence’, agrupación de ex soldados que están revelando los abusos cometidos contra palestinos durante su servicio militar, sintetiza la filosofía del Ejército israelí en los Territorios Ocupados. “La prevención del terrorismo -dice Breaking the Silence- se traduce en que todos los palestinos, hombres y mujeres, son sospechosos y constituyen una amenaza; la intimidación reduce las posibilidades de que se enfrenten a las fuerzas de seguridad y, por tanto, previene el terrorismo”.
Los niños son el otro añadido en todo este asunto.

Actualmente, las autoridades palestinas calculan que hay unos 300 niños palestinos encarcelados por Israel, a pesar de que Israel figura entre los 191 firmantes de la Convención de los Derechos de la Infancia, vigente desde 1990 y que señala que “la detención, encarcelamiento o prisión de un niño se llevará a cabo de conformidad con la ley y se utilizará tan sólo como medida de último recurso y durante el período más breve que proceda”. Las órdenes militares 378 y 1.591 del Estado de Israel sí permiten el encarcelamiento de menores palestinos provocando una contradicción con lo firmado en 1990 y haciendo que lo incumplan. El primero de los decretos castrenses prevé una pena máxima de 20 años contra los menores que se defiendan arrojando piedras a los soldados israelíes.

El Comité de la ONU asegura estar preocupado cuando expone que “más de 2.000 niños, entre ellos algunos de 12 años, han sido acusados de infracciones contra la seguridad entre 2005 y 2009, detenidos sin cargos por un periodo superior a 8 días y llevados ante tribunales militares”. La ONG Defensa de Niñas y Niños Internacional (DNI) alertó en 2008 de que en los interrogatorios a los niños no se les permite llamar a un abogado o que les acompañe algún familiar. Según DNI, los menores “son sometidos a técnicas prohibidas, como el uso excesivo de vendas y esposas, bofetadas, patadas, posiciones dolorosas por tiempo prolongado, confinamiento solitario, privación de sueño y combinaciones de amenazas físicas y psicológicas”. A esto hay que agregrar que en 2009 Palestina presentó a la ONU la denuncia de que más de 100 niños recibieron maltratos y abusos sexuales mientras estuvieron detenidos en 2009 por el Ejército israelí. En tanto, la organización israelí de derechos humanos B’Tselem explica que para el confinamiento de los niños se utilizan celdas de castigo de proporciones mínimas.

“No humanas”. Así califica la Autoridad Nacional Palestina (ANP) las condiciones de los presos palestinos en Israel. Quiere llevar toda esta cuestión a la Corte Internacional. “Vamos a presentar una denuncia en la Asamblea de la ONU –dice Odeh- para que Israel cumpla los acuerdos de Ginebra y otorgue sus derechos a los presos”. Es un primer paso. “Lo que queremos es que sean liberados, ya que son presos políticos acusados de resistencia, que es un derecho si nos ocupan. No firmaremos nada con ellos mientras haya un solo preso palestino”.

No lo ve así Israel.

Este artículo también ha sido publicado en GEA Photowords. 

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