España, país subdesarrollado socialmente en Europa (II)

Este artículo también ha sido publicado en GEA Photowords. 
Este artículo también ha sido publicado en Rebelion.org

Segunda y última parte del artículo “España, país subdesarrollado socialmente en Europa” en la que se repasan más sectores y áreas de nuestra economía social. Mediante datos y estadísticas, y no mediante percepciones utilizadas por políticos y dirigentes, esta segunda parte pretende demostrar que España se sitúa a la cola de la UE en la mayoría de aspectos sociales.

Esperanza de vida
La esperanza de vida de los españoles es superior a la media europea. Es un buen dato, y más si tenemos en cuenta que en esta serie de artículos estamos repasando los malos datos que padecemos (y que a todos nos gustaría corregir y mejorar). En España, la esperanza de vida se sitúa, según el estudio ‘Indicadores de salud 2009’ del Ministerio de Sanidad, en los 81,1 años, mientras que la esperanza de vida media de la UE roza los 79 años. Sin embargo, esta información nuevamente refleja una cosa y esconde otra. Hasta en esto España peca de ‘lucir’ un dato y no ahondar en lo que el mismo esconde. De igual manera que nuestros gobernantes ‘fardaron’ de bajo déficit presupuestario en la época de supuesta bonanza, pero olvidaron comentar que la pobreza y la desigualdad entre los ciudadanos persistía, el dato que mide lo que vivimos con salud se hunde en España. El promedio de vida con buena salud de los españoles es de 55,3 años, una edad muy inferior a los 62,6 años de la media europea, lo que refleja, una vez más, un subdesarrollo social en el país. 

Hay que plantearse otra cosa: ¿Qué es la esperanza de vida? La respuesta a esta pregunta permite ver que el dato no refleja que vivimos más, sino que tenemos menos mortalidad. Se entiende bien a través de un ejemplo expuesto por diversos autores: supongamos que un país tiene sólo dos ciudadanos. Uno, María, de 80 años, y otro, José, que muere al cabo de dos días. La esperanza de vida en ese país con una mujer de 80 años y un bebé fallecido a los dos días sería de 40 años, ya que el promedio de vida se calcula sumando las edades y dividiendo entre la población, en este caso, 80 + 0 dividido entre 2. Supongamos ahora que José muere a los 20 años. El promedio de vida se dispararía hasta los 50 años (80 + 20 dividido entre 2). La esperanza de vida en ese país ha crecido 10 años y, sin embargo, María sigue viviendo los mismos 80 años que antes. Tal y como explica el politólogo y economista Viçenc Navarro, el espectacular crecimiento de la esperanza de vida en España y en Europa se debe al marcado descenso de la mortalidad entre niños y jóvenes, con lo cual hay mucha más gente que llega a ser anciana aunque, una vez ancianos, los años de vida de estos han aumentado muy poco. Sería bueno recordar esto ahora que oímos tanto la necesidad de retrasar la edad de jubilación “porque vivimos mucho más”.
Vejez
Siguiendo en la línea de jubilaciones nos encontramos, en el trato a nuestros mayores, otro capítulo que sirve para ejemplificar el subdesarrollo social que padece España. El gasto en prestaciones para la vejez en España es el 8,3% del PIB, el más bajo de la UE después de Luxemburgo e Irlanda, según datos el doctor en Economía de la Universidad de Málaga, Juan Torres López. El promedio de la UE es del 11%. Se ha intentado utilizar el pretexto de que España tiene menos población anciana que otros países europeos, cuando los datos señalan que el 17,3% de la población residente en España tiene más de 65 años, un porcentaje incluso superior a la media europea, que es el 17,2%. Los servicios domiciliarios también padecen un gran retraso. Sólo un 3% de la población mayor de 65 años recibe algún tipo de atención domiciliaria, uno de los porcentajes más bajos de la UE. España no sólo gasta poco en garantizar el bienestar de su población mayor, sino que, en comparación con la UE, cada vez gasta menos.
Infancia
Los bebés tampoco se libran. Sólo un 8% de los niños españoles de 0 a 3 años asisten a escuelas públicas de infancia, comparado con el 40% de los que lo hacen en Suecia (donde estas escuelas abren de 8 de la mañana a 8 de la tarde, para facilitar la conciliación) o el 44% de Dinamarca. También países como Francia, sin tradición socialdemócrata como los nórdicos, tiene un porcentaje de niños en escuelas de infancia muy superior al español, el 23%. Portugal, un país al que consideramos menos desarrollado, también gana, con el 11% de sus niños en escuelas de infancia. En realidad, el porcentaje de niños entre 0 y 3 años que asisten a escuelas públicas de infancia en España es el más bajo de Europa, lo que repercute no sólo en el desarrollo educativo del niño, sino en la integración de la madre en el mercado laboral y en consecuencia, en toda la economía familiar y, finalmente, social. Por no hablar de la natalidad. 

Los niños víctimas de violencia en casa también parecen haber sido olvidados por el Estado. De los 800.000 niños en España que se estima padecen o presencian violencia en casa, sólo el 4% recibe atención especializada, según datos de Save the Children.

Mercado de trabajo
El mercado de trabajo en España es otro ejemplo clarificador del método ‘lo que nos dicen que es – lo que en realidad es’ en cuanto a desarrollo social en el país. Una de las percepciones más generalizadas en la política y los medios es que España fue muy exitosa a la hora de crear empleo en la época en la que gobernó el Partido Popular. Según datos de la OCDE, durante el año 2001 la producción de empleo en España fue la más alta de la UE, con un 3,7% de promedio frente al 1,3% de Europa. Sin embargo, y como suele pasar con nuestros dirigentes políticos, no se hablaba de que, en esa misma época, el porcentaje de población adulta que trabajaba era muy bajo, el 59,5% frente al 64,3% de la UE (un porcentaje que, de hecho, sigue siendo hoy en día muy bajo con un 60,7%). Es por ello que el crecimiento de la población empleada en España fue mucho mayor que el de países con una tasa de población empleada más consolidada. Había (y hay) mucho más margen de crecimiento. Es innegable que el crecimiento del empleo en aquella época fue meritorio y válido, pero la realidad completa del desarrollo social en España se entiende explicando todo y no limitándonos a la propaganda política de uno u otro lado ni a los mensajes políticos y económicos tan manidos por los medios de comunicación. De hecho, tampoco los gobernantes se refirieron en aquella época a la calidad del empleo que creaban, se limitaban a hablar de la cantidad. Tal vez fuese porque España tenía (y tiene) uno de los mercados laborales más deteriorados de Europa, con la tasa de precariedad más elevada de la UE, según datos de la OCDE. El 34% de las mujeres y el 30% de los hombres tenían en 2001 (año hasta el que hay datos de esta entidad) contratos precarios, comparado con el 12,2% y el 10,5% de hombres y mujeres de países desarrollados de la OCDE. El porcentaje de contratos precarios en España entre la gente joven es para echarse a llorar: 67%. La realidad hoy en día es el doble de ingrata; seguimos teniendo uno de los mercados laborales más precarios de Europa y, por si fuera poco, ahora destruimos empleo. Es decir, el empleo que hay en España es poco y malo. Sin lugar a dudas, si tenemos que elegir un aspecto que defina el subdesarrollo social español, ese podría ser hoy en día y sin problemas el del empleo.
Conciliación
Para terminar con el mercado de trabajo es necesario hablar de racionalización de horarios. Hace días se celebraba en Madrid el Congreso Nacional de la materia, del que se pueden rescatar significativos datos. Uno de ellos es que, a diferencia de los europeos, la mayoría de españoles trabajan en turno partido. En concreto, y según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un 42,1% trabaja con este turno, lo que supone la tasa más alta de Europa junto a la de Letonia. Además del obvio problema que este turno presenta de cara a tener hijos, el turno partido provoca la llamada cultura del ‘presentismo’, muy típica de España. Es decir, alargamos la jornada de trabajo con demasiada frecuencia. Según datos de Eurostat, los españoles dedican 38,2 horas a la semana a su ocupación laboral, lo que supone 232 más al año que la media europea. ¿Significa esto que los españoles son más trabajadores? No, ya que España tiene una de las productividades más bajas de Europa. Para muchos expertos el problema está en la racionalización de horarios, todavía en pañales en España, y en la excesiva cultura del ‘presentismo’, por la que muchos jefes todavía valoran más las horas que el empleado está en la oficina que su productividad real. El presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, Ignacio Buqueras y Bach, califica la situación en España de “tercermundista”. La población española es la que más horas dedica a su trabajo y una de las que menos producen.
Por si fuera poco, en España tampoco hay flexibilidad horaria en el trabajo. Junto con Grecia, estamos a la cola de la UE en este ámbito, según datos de la Comisión Europea. Sólo el 15% de los trabajadores españoles tienen flexibilidad en sus horarios, por el 55% de Alemania o Noruega. El mismo informe indica que España, Portugal y Lituania son los países con menos trabajadores que puedan desarrollar su labor desde casa.
Economía sumergida
España es uno de los países europeos con mayor economía sumergida. Según la ex presidenta del INE, Carmen Alcaide, ésta equivale a entre el 20% y el 25% del PIB español, cuando la media de la UE se sitúa en el 10%. En opinión de Alcaide, “el nivel de economía sumergida en España demuestra un fracaso político, social, económico y ético”. Si lo traducimos a números absolutos, casi uno de cada cuatro euros que circulan en España es en negro, es decir, no es declarado. No son pocos los economistas que advierten que es necesario ponerle freno a esta actividad sumergida (que ha aumentado con la crisis) como paso ineludible para modernizar la economía de España.
Hace años la construcción acaparaba casi todo el mercado negro. Con su hundimiento, los servicios han tomado el relevo, sobre todo hostelería y turismo. También ha crecido la economía sumergida en el transporte irregular de mercancías y personas y en las obras caseras y actividades de rehabilitación. En cuanto al fraude, España también lidera las clasificaciones europeas. Según datos de Gestha, España es el segundo país de la UE con mayor fraude fiscal.
Necesidades básicas
Para acabar, un dato más básico, más alejado de los aspectos analizados hasta ahora y, tal vez, más clarificador del desarrollo social que tiene (o más bien padece) España en comparación con Europa. Hace dos semanas la UE anunció su plan de reparto de alimentos entre los países miembros para que estos llegaran a la población más desfavorecida. Bruselas decidió destinar a España 74,7 millones de euros para alimentos gratuitos. La cantidad más elevada de la UE.
Anuncios
España, país subdesarrollado socialmente en Europa (II)

2 comentarios en “España, país subdesarrollado socialmente en Europa (II)

  1. En España existe una amplia oferta de actividades extraescolares que son de suma ayuda a las familias con problemas de horarios, entre ellas están la práctica de deportes, desayunos, ayuda en las tareas escolares. Lo principal es poder brindar una oferta real, adaptada a padres y alumnos.

    Me gusta

  2. vi dijo:

    Sólo dos comentarios: El primero es respecto a “el espectacular crecimiento de la esperanza de vida en España y en Europa se debe al marcado descenso de la mortalidad entre niños y jóvenes, con lo cual hay mucha más gente que llega a ser anciana aunque, una vez ancianos, los años de vida de estos han aumentado muy poco”

    Creo sinceramente que es de las peores afirmaciones que he leído en el blog (por otro lado, casi siempre muy riguroso). ¿Cuántos son esos “pocos años”? O, en otras palabras, ¿cuál era la esperanza de vida de alguien que acaba de cumplir 65 años y cuál es ahora? Eso es lo relevante para el tema de las pensiones. ¿Cuál es el coste de esos “pocos años”? es algo increíblemente relevante para el debate.

    El segundo comentario se refiere a que, si es cierto que el promedio de vida con buena salud es tanto más bajo que en Europa (¿cómo se mide la buena salud?), entonces será más caro el atender a las personas mayores en España (lo que iría en favor de retrasar la edad de jubilación).

    A mi me parece lógico, la verdad, retrasar la edad de jubilación. Pero al mismo tiempo me extraña que ya nadie plantee (ni siquiera tú ;-)) reducir la jornada laboral, que es algo que se ha hecho varias veces a lo largo de la historia, con muy buenos resultados en términos de calidad de vida y, claro, de tasa de paro…

    Gracias por tus ideas

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s