El mito de la monogamia

“La monogamia, como el arte, no es natural, pero sí es posible. Lo natural es una retahíla de corazones rotos”. La, nunca mejor dicho, descorazonadora frase es de Judith Eve Lipton, psiquiatra del Swedish Medical Center de Washington. Esta señora ha escrito, junto a su marido, el psicólogo evolucionista David P. Barash, el libro ‘El mito de la monogamia’. El otro día, el enorme Eduard Punset los entrevistó para Redes. Y comentaron cosas muy, muy interesantes.

En síntesis, lo que este matrimonio de científicos sostiene es que la monogamia no es natural. Es decir, el ser humano, desde un punto de vista biológico y antropológico no es monógamo. Esto no solo contradice muchas teorías (especialmente teorías conservadoras) sino que nos hace replantearnos qué es lo natural. Para algunos sectores, por ejemplo, la homosexualidad no es comprensible y basan su incomprensión en que no es lo natural. A las personas que opinan esto se les podría plantear, pues, qué es lo natural. Cierto es que la mayoría de quien piensa así sostendrá su respuesta en una moral religiosa, no es una ética científica. Pero si vamos a lo palpable nos encontramos con que la monogamia, la pareja, el hombre-mujer de siempre, no es lo que nos pide nuestra biología. No es para lo que estamos preparados genéticamente, por Dios (para quien así opine) o por quién sea, pero no estamos diseñados para ser monógamos.
Tan sólo unas pocas decenas de especies de mamíferos viven en parejas. De hecho, tan sólo unas 12 sociedades humanas de las más de 100 que existen son monógamas. ¿Por qué sostienen estos científicos que no lo somos? Un solo hombre produce suficiente esperma como para fertilizar a todas las hembras del mundo. El macho humano está diseñado genéticamente para fecundar al máximo número de mujeres, con lo que su búsqueda reside en al cantidad mucho más que en la calidad. El objetivo del macho humano es expandir sus genes por el máximo número de hembras para asegurar la máxima descendencia posible. Así pues, el hombre que elige la monogamia, lucha contra sus propios instintos. En realidad esto no es demasiado grave, ni siquiera importante. Luchamos contra nuestra naturaleza animal todos los días y por cientos de aspectos.

La mujer, por el contrario, ovula una vez al mes. Un solo óvulo, que tiene una sola oportunidad de ser fecundado cada mes. Se explica así (al menos en parte) que la mayoría de mujeres busquen la calidad por encima de la cantidad. La hembra humana elige al macho idóneo para que le transmita sus genes y asegurar así que su descendencia es sana. Para asegurarse de que el macho elegido es el correcto, el inconsciente biológico de las mujeres busca la simetría. Si en los pájaros el mejor macho es el que más alto canta o en los pavos reales el que tiene la cola más colorida, en los hombres unas facciones simétricas son el aviso de unos buenos genes. La racionalidad ha hecho que la inteligencia y carácter se hayan convertido también en factores de atracción, pero según estos científicos sigue siendo el inconsciente el que elige la pareja. Una vez seleccionado el macho, la hembra se asegura de que sus espermatozoides son sanos. Para ello le propone una carrera de obstáculos mediante la cual la vagina está en el lugar más inaccesible del cuerpo femenino, contiene PH que mata a los espermatozoides, y finalmente el óvulo espera al final del útero para que sólo el espermatozoide más fuerte y sano llegue a la meta. Calidad frente a cantidad. Cada género juega su rol en la misión de perpetuar la especie.

Son muchos los que se niegan a creer que es el inconsciente el que dictamina qué macho o qué hembra queremos. Sin embargo Lipton y Barash ponen un ejemplo anecdótico para sostenerlo: ambos explican que la mayoría de personas se suelen sentir atraídos en mayor medida por alguien de otro país, otra cultura. Nos resulta mas exótico o más atractivo (me encantan los brasileños, las cubanas, los negros, las asiáticas…). Esta atracción sexual por otras culturas se explica en la mezcla de genes. Nuestro inconsciente sabe que el mezclar nuestros genes con genes nuevos y diferentes los enriquece, los hace mejores, y por eso nos sentimos atraídos por genética diversa. Es sólo un ejemplo de cómo es el inconsciente el que elige y nosotros le damos forma de consciencia: me cae bien, es guapo/a, me gusta su carácter, etc… Sin embargo todo son señales que nos dicen: tiene buenos genes.

Lipton y Barash también exponen un experimento realizado en una universidad de EEUU que refleja el comportamiento sexual de chicos y chicas y que respalda la teoría de la búsqueda de cantidad frente a calidad. El experimento consistía en lo siguiente: en un campus universitario aparecía un chico muy guapo, extremadamente guapo, y una chica también espectacular. Ambos (por separado) tenían que acercarse al sexo opuesto y hacerles tres preguntas. La primera pregunta era una petición para salir al tomar algo algún día. El chico y la chica guapísimos se lo preguntaron a la gente del campus: el 50% de los chicos le respondieron que sí a la chica y el 50% de las chicas le dijeron que sí al chico. La segunda pregunta que los modelos hicieron fue si querían irse a casa con ellos. El 70% de los chicos le dijeron a la chica que sí, pero tan sólo el 7% de las chicas aceptaron la propuesta del chico. La tercera pegunta era si querían tener sexo en ese momento, en algún rincón apartado. El 75% de chicos (más porcentaje que nunca) contestó que sí y en este caso, ninguna chica aceptó (0%). Lo curioso es que el 25% de los chicos que se negaron se deshizo en excusas delante de la chica para justificarse.

Esto, según explican Judith Eve Lipton y David P. Barash, es lo natural: no estamos biológicamente preparados para la monogamia. Lo cual, tal y como añade Punset, no significa nada, ya que lo natural no es siempre lo mejor para nosotros, así como lo socialmente estipulado tampoco lo es en innumerables ocasiones.

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El mito de la monogamia

9 comentarios en “El mito de la monogamia

  1. Anónimo dijo:

    A los trogloditas que se niegan a aceptar la homosexualidad pero sin embargo adoran la autorepresión sexual (que tantos curas pervertidos ha provocado) habría que pedirles por piedad que abandonaran…
    Creo que lo natural en el ser humano es ir contra lo “natural” muchas veces (también así nos va).
    Lo de las facciones me da risa. El matrimonio este de cornudos simplifica un poco ¿no?. Quiero decir, dejan la ecuación peladita peladita.

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  2. Anónimo dijo:

    Tambien lo natural es que el fuerte domine al debil, le quite sus posesiones, y le deje solo los restos… ¿Y qué?. Llevamos muchos siglos luchando contra los instintos para crear una sociedad mejor, mas justa, y mas humana, asi es que, si hay que aguantar un poco el tirón de bragueta, pues se aguanta. ¡¡Merece la pena por conseguir relaciones de calidad!!

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  3. Anónimo dijo:

    que los hombres son incapaces de ser monógamos por naturaleza porque tienen que ir por ahí regando con esperma a toda hembra viviente???
    que las mujeres sólo tienen relacciones sexuales para tener un hijo con buenos genes??
    lo flipo…
    venga ya hombre, somos más complicados que eso.

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  4. Hola. Yo creo que has hecho una lectura bastante simplificada de la teoría de estos científicos.

    En ningún momento dicen que el hombre sea incapaz de ser monógamo, sino que explican que el diseño genético del hombre es el de extender sus genes en el máximo número de hembras. De la misma manera, tampoco dicen que las mujeres sólo mantienen relaciones para tener hijos, sino que existen factores que hacen que el inconsciente de las mismas opten por un hombre u otro.

    Lo que vienen a decir es que nuestra naturaleza no es monógama, lo cual no significa que no lo podamos ser, ya que vivimos en una sociedad monógama. Como bien dice un comentario, luchamos a diario contra nuestros instintos porque razonamos unos derechos en busca de una sociedad justa. Por otra parte, la teoría defiende que es el incosnciente el que decide la atracción por uno u otro congénere, por más que ésta tome forma de atracción razonada (inteligencia, facciones, simpatía…)

    Creo que estos son temas muy complicados porque, efectivamente, somos mucho más complicados que tu comentario.

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  5. el articulo me parece excelente.muy ecuanime y mesurado.deja al criterio de cada persona la parte que mas le cuadre y guste.difiero en que el tema sea complicado,mas bien nosotros complicamos un asunto que geneticamente es muy facil de entender,el hombre no es monogamo,si lo fuera,cada hombre estaria feliz con una sola mujer.sabemos que esto no es asi.saludos

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