Palestina. Parte II. Lo que no se ve

En el periodismo actual a cada cosa o situación le corresponden sus noticias concretas. Aunque haya mucho más que contar, de cada historia de actualidad salen sólo determinadas noticias de prensa. Así, el conflicto Israel- Palestina genera siempre, pase lo que pase, noticias muy bien delimitadas: existe un estado de Israel que se defiende para algunos y abusa para otros de un territorio palestino que aspira a convertirse en Estado. A partir de este marco son noticia los lanzamientos de cohetes, las respuestas militares, la ocupación y los conflictos internos palestinos. Poco más.

Tiene su lógica. Primero porque no es noticiable todo lo que allí sucede. Y segundo porque tampoco interesa. Sin embargo, en un tema tan delicado y tan de actualidad, se revela importante, casi fundamental, conocer el resto de aspectos del conflicto para comprender los porqués. Conocer lo que no se ve para analizar (y si se quiere juzgar) un poco mejor una situación que tiende a simplificarse escandalosamente. Conocer, al fin y al cabo, lo que no es noticia.

La base de este conflicto es clara: Israel no va a permitir, ni lo hará nunca mientras esté en su mano, que los Territorios Palestinos se conviertan en un Estado soberano y reconocido. A su entender, un Estado Palestino supondría un enemigo estable, independiente y con capacidad. Por el contrario, impedir que Palestina sea una realidad lo convierte en un enemigo inestable, dependiente de las ayudas de la comunidad internacional y sin capacidad jurídica, educativa, militar ni económica. Esta forma de pensar de Israel es unidireccional, ya que el estado hebreo no contempla la hipótesis, por ejemplo, de que la conformación de un Estado Palestino lleve el desarrollo, la educación y la estabilidad a un pueblo que, harto de castigos, pueda optar libre y razonadamente por la paz y hablar, de igual a igual, con su vecino Israel. Pero el vecino no se fía, y prefiere no arriesgar: mientras su bota de hierro permanezca sobre Palestina, ésta no podrá defenderse. Estos días la bota de hierro tiene forma de incursión en la Franja de Gaza, otras veces son asesinatos selectivos, ocupación, escaramuzas militares… Pero estas maniobras son las que salen en los periódicos. ¿Cuáles son las maniobras y trampas reales, las del día a día? ¿Cómo impide Israel que Palestina se conforme como Estado, mucho más allá de las actuaciones militares o de la ocupación? Las respuestas se descubren cuando visitas la zona, te sumerges en ella y ves la realidad del entramado israelí para asfixiar a Palestina e impedir su conformación como estado.
Una serie de estrategias bien estudiadas que no salen en la televisión:

• Destrozo geográfico: El aislamiento de los núcleos urbanos palestinos es una de las líneas más efectivas para impedir que Palestina se conforme como un estado. Israel controla, a día de hoy, casi el 50% de Cisjordania. Los asentamientos son el pequeño porcentaje visible de este control. La verdadera cara de la ocupación son las enormes extensiones de tierra que incomunican entre sí las principales ciudades palestinas y que impiden que los palestinos se muevan libremente por su territorio. Este aislamiento tiene forma de muro en las ciudades cercanas a la frontera con Israel. Por ejemplo, Belén está completamente rodeada por un enorme muro de hormigón. Cualquiera de sus habitantes que desee salir de la ciudad debe pasar rigurosos controles no siempre sorteables. Jericó, al este de Cisjordania, es una isla incomunicada del resto del mundo. Los cientos de kilómetros cuadrados que la rodean están bajo control israelí, pese a encontrarnos en el extremo contrario a la frontera con Israel. Sus habitantes están aislados y también su economía y desarrollo. El caso más alarmante se produce en Nablús, al norte. Tal y como contaba en la parte I, esta ciudad situada en un valle es controlada por el ejército israelí todas las noches y sus habitantes sólo pueden salir de ella con un permiso especial del Ministerio de Defensa de Israel, incluido su gobernador.

• Asfixia social: este aislamiento urbano tiene consecuencias en el día a día de los palestinos. Consecuencias que, una vez más, no suelen ser noticia. Un ejemplo claro lo encontramos de nuevo en Belén. Belén es a Jerusalén lo que Getafe es a Madrid. Miles de personas se levantan cada mañana en Belén para ir a trabajar a Jerusalén. Si ya es duro acudir al trabajo a las cinco de la mañana cada día, qué decir si, para hacerlo, tienes que atravesar un control israelí. Con caras ajadas, agotadas por el sueño y el cansancio, miles de obreros palestinos se agolpan cada mañana (todavía sin sol) en los tornos del ‘chek point’ mientras las voces de megafonía de los soldados israelíes ocultos tras cristales tintados (al más puro estilo 1984 de Orwell) gritan que se ordenen y no se agolpen. Pero algunos llegan tarde y todavía tienen que pasar dos escáneres (vaciando los bolsillos, quitándose el cinturón y descalzándose en cada uno de ellos), tienen que superar dos tornos metálicos y una identificación de su huella dactilar. Después deben recorrer un pasadizo enjaulado hasta salir al otro lado, a Jerusalén, y coger un autobús urbano para ir a trabajar. A la vuelta, después de toda la jornada laboral, lo mismo. Así cada día.

• Limitación de la formación y la educación: Los no trabajadores no se libran del ahogo israelí. Salah, que está en segundo de psicología, me explica que sólo ha salido cuatro veces de Belén en sus 21 años de vida. Cuatro de ellas se coló antes de que hicieran el muro y la última, ya con el hormigón en pie, tuvo que pedir un permiso para hacer un papeleo universitario en Jerusalén. El permiso tardaron semanas en dárselo y cuando por fin llegó era de doce horas. Salah sólo podía permanecer doce horas en Jerusalén. Cinco de ellas estuvo en el control hasta que le dejaron entrar. Finalmente realizó las gestiones y regresó. Hoy no se plantea salir de la ciudad. Está atrapado en su propio país. A media conversación le pregunto a Salah por qué le faltan tres dedos de su mano derecha. Me explica, con toda naturalidad, que cuando era niño cogió una pelota de tenis en el patio de colegio y ésta le explotó en la mano. ¿Qué clase de persona hace una bomba con forma de pelota y la deja en el patio de un colegio?

Mafih es profesor de Economía en la Universidad de Nablús, la mayor de Cisjordania. Estudió dos años en Córdoba. Me cuenta el entusiasmo de la mayoría de sus alumnos. Y me cuenta también cómo muchos de ellos apenas pueden acudir a clase porque la universidad se encuentra detrás de un control israelí que la separa de la ciudad. Los alumnos de los pueblos aislados de los alrededor lo tienen aún peor. Ir a clase es toda una odisea. “El Ejército de Israel ha llegado, incluso, a ir a la Universidad a hacer asesinatos selectivos. Eso no se sabe en España”, me dice Mafih.

• Bombardeo de problemas psicológicos: Lo que aquí llega del conflicto Israel Palestina simplifica los términos y genera estereotipos de una manera alarmante: Por un lado están soldados israelíes y por otra los milicianos palestinos, para muchos terroristas. Pocos análisis van más allá. Nadie habla, por ejemplo, de la terrible ignorancia histórica y del desconocimiento de la realidad del conflicto que sufren la mayoría de los soldados israelíes. La Organización israelí IPCRI me explica que visitan cada semana a soldados israelíes en los puestos de control. Los miembros de la organización no dejan de sorprenderse con lo que los soldados les cuentan al justificar la lucha y las motivaciones para ella. “Esto es nuestro y nos lo han robado”, es sólo un ejemplo. El fanatismo no está sólo en un lado.

Más complejo si cabe parece la violencia palestina. Es fácil establecer el estereotipo de miliciano o terrorista. Es difícil contar el porqué de la mayoría de los casos. El ejército israelí entra todas las noches en el campo de refugiados de Balata. En el centro cultural del campo explican que los niños escuchan cada noche gritos, pisadas de los soldados y, en ocasiones, disparos y llantos. Cada noche. En su cabeza, explica Yaser, uno de los organizadores del centro cultural, está enquistada la idea de que ellos pueden ser los próximos. Las consecuencias son imaginables. Los niños del campo de refugiados de Balata son muy agresivos y padecen enormes trastornos de conducta. El miedo y el odio ya se ha instalado desde la cuna en sus cabezas. Este odio se adereza en los colegios saturados por la falta de medios en los que, en cada aula, conviven 50 alumnos llenos de problemas psicológicos. El odio toma forma cuando los niños caminan por el campo de refugiados rodeados de carteles de mártires, milicianos muertos en combate, que ven como auténticos héroes y ejemplos de vida. En la casa que tuve el privilegio de visitar en Balata viven 80 personas en cuatro pisos. En el salón, mientras charlo con una chica que me explica cómo es el día a día de Balata, tres niños corretean bajo un enorme cuadro con la cara seria de un mártir, rodeada de llamas dibujadas y una inscripción en árabe. “Es la fecha en el que lo mataron”, me cuenta la chica, que es su hermana. “Él es el padre de los niños”. Los tres pequeños se sientan bajo el cuadro y me piden una foto mientras sonríen. ¿Por qué debería si quiera juzgar que dentro de unos años ellos cojan un fusil y decidan usarlo contra Israel?

• Subdesarrollo social: Otro aspecto de la lucha israelí para que Palestina no se conforme en un estado. Israel necesita mantener el subdesarrollo social de los Territorios Palestinos. El estado hebreo no quiere que la sociedad palestina se desarrolle y evolucione. Un enemigo atrasado es un enemigo más fácil. No se trata sólo de que los niños jueguen bajo el retrato de su padre mártir, se trata de problemas mucho más cotidianos y que, desde aquí, parecen ajenos a una guerra, pero que son consecuencia directa del aislamiento palestino. Por ejemplo, de nuevo en el campo de refugiados de Balata, nos encontramos a 30.000 personas conviviendo en un kilómetro cuadrado. “Hay adultos aquí –comenta Yaser- que jamás han tenido privacidad. No existen momentos para estar con uno mismo, porque viven 60 o 70 personas en una misma casa. La falta de tiempo para uno mismo acarrea enormes problemas psicológicos y sociales”.

La directora del centro de acogida para mujeres maltratadas Meswhar, en Belén, explica que el gobierno de Al Fatah está intentando dar un vuelco social al maltrato concienciando a las mujeres de que deben denunciar. Realizan campañas de publicidad y hacen talleres en los pueblos, pero sigue generando mucho rechazo. Y es que, en muchos círculos de la sociedad palestina, es una deshonra para la familia que una mujer sea violada o maltratada. Hermanos o hijos de violadas son estigmatizados por la comunidad de manera que su vida se convierte en imposible. Así que, si sucede, los familiares esconden y en ocasiones matan a la mujer para limpiar el honor de toda la familia. “Con esta perspectiva, puedes imaginarte cuántas mujeres se deciden a denunciar”, indica Basma Abu Sway, ministra de Asuntos Sociales. A todo esto hay que añadir que la legislación a este respecto es muy débil en Palestina. Basma explica que la ley puede llegar a solucionar un caso de maltrato entre parejas obligándoles a casarse. ¿La solución? “Necesitamos más medios para que esta lucha sea efectiva, para que nuestra sociedad evolucione. Pero Israel nos bloquea”. Una parte más de la estrategia para ahogar a Palestina. Una trama más de la que no se habla.

• Ausencia de jurisprudencia. La problemática de las leyes contra el maltrato ejemplifica la ausencia de una jurisprudencia palestina efectiva y real. Los Territorios Palestinos que Israel va ocupando se someten a la legislación israelí, adecuada a hacerles la vida imposible. La trampa jurídica es una de las más crueles y efectivas de esta guerra. El mejor ejemplo lo encontramos en los desalojos de viviendas árabes en zonas ‘adquiridas’ por Israel, ya explicado en la Parte I. O en el mantenimiento por parte del estado de Israel de sus colonos, que viven de subvenciones públicas vitalicias y están exentos de impuestos. Se dedican sólo a ocupar. La guerra jurídica es, tal vez, la más dañina en el día a día palestino.

• Jerusalén: Es el escollo insalvable y as en la manga infinito. En la ciudad santa entre santas se encuentran, a escasos 50 metros, los lugares más sagrados del islamismo y del judaísmo. El santo santorum y razón de ser de ambas religiones viven separadas por un simple muro, lo que convierte a Jerusalén en irrenunciable para las dos partes. En cualquier planteamiento u hoja de ruta que se ponga sobre la mesa tanto Israel como Palestina tienen una única condición inamovible: que Jerusalén sea su capital. Israel sabe que con tal de no ceder jamás a esto, no habrá paz y, por lo tanto, no habrá estado palestino.

• Hamás: Nada más lejos de mi intención que erigirme como defensor de Hamás pero, una vez más, las noticias que le corresponden a Hamás son, únicamente, las de lanzadores de cohetes. Son unos integristas y no representan el camino de la paz, cierto, pero desde aquí obviamos que han ganado unas elecciones democráticas limpias y bajo observadores internacionales en la Franja. Otra cosa es que, a veces, en el juego democrático inventado y establecido por Occidente, ganen los participantes que no nos gustan. Obviamos también los servicios que, como partido político, más allá de lo que entendamos en Occidente lo que es un partido, han hecho por la comunidad: colegios, hospitales, infraestructuras, distribución de ayudas… Que se obvian todos estos aspectos es una realidad, y no deben traducirse como una defensa o justificación del comportamiento de una organización a años luz del desarrollo y civismo de un partido político democrático europeo (por más que por estos lares campen a sus anchan inmorales ladrones y hasta asesinos). Dicho esto, Hamás es, sobre todo, un impedimento para la paz. Muchos palestinos ya le han dado la espalda (sobre todo en Cisjordania) pero la estrategia de estrangulamiento de Israel impide que una Palestina desarrollada, evolucionada y educada, rechace clara y definitivamente este camino del totalitarismo. Impedir que Palestina sea un Estado es lo que da aire a Hamás y Hamás es la coartada perfecta para todos los excesos israelíes. Una pescadilla que se muerde la cola.

• Bloqueo económico: Palestina sufre un bloqueo comercial y económico que limita su desarrollo. El colmo de este bloqueo se llama Gaza. Israel sella y aísla este territorio de un millón y medio de habitantes a su antojo, y después lo invade porque sus habitantes han hecho túneles para introducir armas, medicinas y comida.

El bloqueo palestino es un caso único: Palestina depende de las ayudas internacionales que gestiona Israel, que es el bloqueador. Si Israel decide invadir Gaza, en lugar de abrir corredores humanitarios, endurece el bloqueo e impide la huida de los civiles. El de Gaza se ha convertido en el primer conflicto desde el holocausto donde los civiles no pueden huir.

En resumen, nos encontramos con todo un entramado de trampas y caminos que, después de enredarse y lograr pasar desapercibidas para Occidente, llegan a una meta final: impedir que Palestina sea un Estado. Al precio que sea.

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Palestina. Parte II. Lo que no se ve

16 comentarios en “Palestina. Parte II. Lo que no se ve

  1. Anni dijo:

    Felicidades por el relato tan ilustrativo y enriquecedor que haces.Es muy complicado explicar y entender la realidad que se vive en tierras palestinas. La humillacion, el acoso y la opresion que sufren cada dia los y las palestinos es terrible.Ademas de indignante que desde la comunidad internacional se permita tal violacion de los derechos humanos en pleno siglo XXI, que presume de caracterizarse por los avances tecnologicos, medicos y en de intercambio de informacion. Yo tambi’en he tenido el privilegio de acopa;ar a la plataforma de mujeres artistas contra la violencia de genero al viaje a Palestina y ha sido la experiencia m’as enriquecedora de mi vida.

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  2. Anónimo dijo:

    Enhorabuena, has demostrado una profesionalidad muy madura que hace mas valiosa tu aportación al mundo de la información, teniendo en cuenta tu juventud y los pocos años de experienciaSigue informando siempre de la veracidad de los hechos. NITRAM

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  3. Anónimo dijo:

    Creo que con la siguiente afirmación: “Israel no va a permitir, ni lo hará nunca mientras esté en su mano, que los Territorios Palestinos se conviertan en un Estado soberano y reconocido” está usted partiendo de un prejuicio que condiciona todo lo demás. Los siguientes datos históricos demuestran, en mi opinión, lo poco fundado de su prejucio:1) Si los palestinos – y los “hermanos árabes” que tanto los han manipulado – hubieran aceptado la decisión de la ONU (resolución 181, de 1947, de la Asamblea, no del Consejo, adoptada por mayoría cualificada)el problema actual no existiría: habría un estado palestino en la parte inicialmente rica (Gaza, el Jordán), otro israelí en lo que era parte pobre (Neguev y la costa)y la ciudad de Jerusalén bajo mandato internacional. Todos sabemos – o podemos saber si leemos – quiénes incumplieron esa resolución, declararon 3 guerras a Israel y desprestigiaron mortalmente a la recién nacida ONU, que ya nunca se recuperó de esa impotencia inicial.2)Israel devolvió (Acuerdos de Madrid y Oslo) buena parte de los territorios ocupados en la guerra – defensiva, lo mismo que las de 1948 y 1973 – de 1967, territorios que los palestinos se jugaron alegremente, como hoy se juegan las vidas de sus hijos.A la devolución de territorios y autonomía política, los palestinos respondieron con piedras.3)Israel sólo ha respondido a ataques previos – eso sí, casi siempre con desproporción, pero sólo con una pequeña parte de la mucha fuerza que tiene. Todos sabemos que podría causar aún mayor devastación, evitando vidas de sus soldados.4)Todo el que ha querido la paz con Israel la ha tenido. El enemigo más peligroso de Israel, el que estuvo 2 veces a punto de echarlo al mar, es Egipto. Bastó que el Egipto de Sadat quisiera la paz, para que Israel se convirtiera en un buen vecino – van ya 25 años – y le devolviera el Sinaí, pozos de petróleo y puertos incluidos. Lo mismo con Jordania. Y se empieza a atisbar la paz con Siria. Por el contrario, los palestinos no sólo entraron en conflicto con Israel, sino que provocaron el Septiembre Negro en Jordania, la guerra civil en Líbano, las disensiones en Túnez y…EL COLMO! la guerra civil entre ellos mismos el año pasado.5) Los árabes que decidieron quedarse en el territorio asignado por la ONU a Israel allí siguen – son casi 1 millón de ciudadanos israelíes. Cuántos israelíes pudieron quedarse en el territorio asignado a los árabes?6) En Camp Davis 2 (año 2000, últimos meses en el poder de Clinton) Barak, hoy ministro de Defensa, ofreció a Arafat la devolución inmediata del 95% de las colonias y la negociación futura del resto, con la creación de un ESTADO PALESTINO (sí, sí, sólo hay que ir a la hemeroteca). Arafat se despachó pidiendo el “derecho de retorno” de todos los palestinos que salieron libremente en 1948 – no olvidemos que quienes quisieron quedarse siguen allí. La “ocurrencia” de Arafat era una bomba demográfica que nadie podía aceptar, por lo que forzó la dimisión de Barak – otra vez más los socialistas israelíes fuera del gobierno por la intransigencia palestina – y la llegada al poder del general macarra Sharon, con la provocación de las mezquitas y la consiguiente espiral de macarradas mutuas.7)Israel, pese a vivir forzado a la guerra, es un estado democrático – en el que hay ciudadanos que discrepan del belicismo del Likud sin que les pase nada – y próspero. Es cierto que , desde los años 70 ( no desde el principio como dicen muchos ignorantes), recibe mucha ayuda de USA, pero menos (ver hemerotecas, informes de The Economist, etc.)de lo que han recibido los palestinos de los países árabes y de Europa. El uso que unos y otros han hecho de las ayudas debería indicarnos algo. Israel es un país moderno, donde se respeta a la mujer, a diferencia de Palestina, cuyas élites – educadas, en buena parte, gratis en Europa – han olvidado y renegado de lo que aquí vivieron. El otro dís. sin ir más lejos, un jefe de Hamás huía con “cuatro de sus mujeres…”Es muy duro – también para mí, que me sitúo en la izquierda política – reconocer que el débil, además de ser débil, carece inicialmente de razón, muy a menudo de inteligencia, y casi siempre de escrúpulos. No olvidemos que el distinto precio a las vidas de unos y otros lo ponen los palestinos, primero suicidándose y después aceptando esos vergonzantes intercambios de 200 prisioneros por uno ( o, incluso, por el cadáver de uno). Incongruente pedir después proporcionalidad.

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  4. Bueno, veo que la teoría te la sabes bastante bien, pero falta algo de pragmatismo. Como lección de historia no está nada mal (lo digo en serio) pero la realidad se ajusta poco (más bien mal) a lo expuesto.En primer lugar decirte que estoy completamente de acuerdo contigo en que Israel es un estado desarrollado, occidentalizado y moderno frente a una sociedad todavía muy pendiente de evolucionar como es la palestina. Creo que en ninguno de mis textos pongo en duda esto. Pero ya que, efectivamente, esto es así, es lógico pensar que es Israel, como hermano mayor y cívico, el responsable de dar un camino u otro al hermano pequeño asilvestrado (feo término). En la mano de Israel está el permitir que una sociedad que vive asfixiada (por ellos) desde hace casi 60 años, pueda elegir otro camino que no sea el del odio. Y a tenor de las acciones israelíes, no parece tener la más mínima intención de que la palestina sea una sociedad desarrollada. Lo que no puedes esperar es que un país evolucione bajo un yugo que le bloquea en todos los órdenes. Volverlos locos desde la cuna y esperar a que se sienten a negociar contigo en una mesa cuando sean adultos. Y si no lo hacen, tacharlos de atrasados. Es hipócrita, cuanto menos. En mi opinión, suficiente hace Al Fatah en Cisjordania, callando ante la masacre de Gaza y buscando, contra la voluntad misma de su pueblo, el camino de la paz con un Israel que los sigue asfixiando y ahogando.En lo que a devolución de territorios y autonomía se refiere, para mí son palabras vacías. No me dice nada, pero nada, lo que hayan acordado en Madrid u Oslo, porque la realidad es que Israel se pasa por el forro todos y cada uno de los acuerdos. Eso sí, su maquinaria de marketing (que poco tiene que envidiar a la de Hamás) hace que parezca buena su voluntad. La devolución de territorios y autonomía israelíes es, sencillamente, una farsa. A día de hoy Israel controla el 50% del territorio de Cisjordania. Ha creado una serie de guetos palestinos aislados entre sí y ha bloqueado el día a día de sus habitantes. Así sí, así viven en paz con Cisjordania. No hay mejor defensa que un buen ataque, ¿no?¿Todo el que ha querido la paz con Israel la ha tenido? ¿O todo con el que a Israel le conviene estar en paz lo está? Israel machaca a quien sabe que puede machacar. Del sur de Líbano salió escaldado (reconocido por ellos mismos) y consciente de que Hezbolá no es un juego, y más cuando los inconscientes y lamentables iraníes ya han metido sus narices (sin ser árabes si quiera) en todo este asunto. Lo siento, pero no me creo ese fanatismo islamista que nos venden en Occidente. Para mi no es más que un juego de intereses muy similar al que vive Europa o EEUU. Si tan hermanísimos fueran, Jordania, Egipto, Líbano o Siria no se quedarían de brazos cruzados ante el asesinato de 900 palestinos en la Franja. Pero no hacen nada, al igual que el resto del mundo. No es más que un juego de intereses. Añadir a esto que la guerra intestina de los palestinos, fue alimentada, patrocinada y supervisada por el mismísimo Israel (y su compadre yanqui) como una nueva vía de destrucción palestina. Un nuevo ejemplo de qué camino quiere Israel para una sociedad perdida y subdesarrollada. Más vacías todavía me parecen las afirmaciones en las que dices que los árabes no fueron obligados a salir de Israel en la creación del Estado. De nuevo, teoría. Supongo que sobre el papel así es, pero no veo la diferencia entre echarlos o dejarlos estar y hacerles la vida imposible. Los árabes que permanecen en Israel oeste son auténticos marginados a los que no se les da trabajo ni cabida social. Esa es la práctica. Los árabes de la frontera, en la zona este, están siendo sometidos a un mobbing que roza la limpieza étnica encubierta. Eso es la práctica. Los camiones de la basura no pasan por sus barrios (pese a pagar los mismos impuestos) no pueden moverse libremente por su propio territorio, son desalojados de sus casas porque no tienen los contratos de propiedad que pide Israel, no tienen derechos jurídicos, sociales ni educativos, conviven con colonos, exentos de trabajo e impuestos, armados e impunes de disparar ya que son reservistas…. Pero eso sí, aquí nadie echó a nadie. En cuanto a lo de la bomba demográfica de Arafat, en principio estoy de acuerdo con lo inviable de la propuesta, pero me parece perder la perspectiva el echarse la manos a la cabeza porque alguien pida regresar al sitio de donde le echaron a patadas. Por último, dices que te parece incongruente pedir proporcionalidad. Lo que de verdad me parece una incongruencia es alardear del desarrollo israelí y de atraso palestino y acto seguido matar moscas a cañonazos teniendo, como bien dices tú, la tecnología y la potencia de acabar con Hamás mañana. Me parece a mí que a Israel no le viene nada mal la existencia de Hamás, ni al mundo entero la existencia de este conflicto.Creo que el subdesarrollo social y político palestino frente a la occidentalización israel es motivo suficiente, para muchos, para dar la razón a Israel y justificar sus actos. Para mí no. Sí, en Israel nos instalaríamos todos si nos tuviéramos que ir a vivir a esa zona, pero de ahí a aceptar su comportamiento contra millones de personas (evolucionadas o no) hay un trecho. Un abismo. Lo demás es mezclar Islam con terrorismo. Y eso sí es un prejuicio.

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  5. Aunque noto cierta displicencia, a veces condescendencia, en el tono – del tipo “tú te sabes los libros, pero ignoras la realidad – me gusta discutir contigo porque tus argumentos me parecen sinceros y algunos de tus análisis, muy acertados.Mis opiniones sobre el tema provienen en parte del estudio de la historia, pero principalmente de mis estancias en la zona, primero como turista y después trabajando. Pero tampoco creo que ni lo uno ni lo otro me dé más razón de la que mis argumentos puedan aportar, si es que alguna aportan.Con otros puntos de tu exposición, en cambio, no puedo estar de acuerdo. Me centraré en estos últimos, con el mayor respeto posible pese a la discrepancia.Es muy difícil – quizá imposible en varias generaciones – que Israel se pueda sentir el hermano mayor de quienes, desde hace casi 61 años, buscan su destrucción. Creo que pedirle eso a Israel, además de injusto,es irreal. A mí me bastaría con que los palestinos – como hicieron en su día Egipto y Jordania – le dieran la oportunidad de demostrar que es un buen vecino, sin más.Tampoco creo que Israel tenga interés en ahogar a los palestinos. Aparte de que – insisto – Israel no ha comenzado ninguna guerra (salvo aquella torpeza de Suez de 1956, azuzado por Inglaterra y Francia) y que ha demostrado ser capaz de firmar paces que parecían increíbles, desde el punto de vista económica, una Palestina que aceptara lo que hoy todavía pudiera salvarse de la resolución 181, sería la lotería para Israel: aliviaría su pesado presupuesto militar, daría un mercado de más de 3 millones de consumidores a sus productos y mano de obra barata a su economía. Para que veas si puedo ser pragmático…Pero el problema es que yo creo que tú no quieres reconocer que el primer acto jurídico ( de un derecho supranacional imperfecto, de acuerdo) es la resolución 181 de la Asamblea, incumplida por los palestinos. Si conocieras o aceptaras esto, no podrías sostener tus afirmaciones de que Israel los condena al odio desde la cuna. Tendrías que decir que se condenan ellos solos. Es cierto que Israel ha actuado más de una vez con esa crueldad que podemos llamar bíblica, pero es difícil discutir que quien ha dado el primer paso erróneo debe ser el que inicie la rectificación.Es difícil querer mantener cierto rigor dialéctico y negar que se haya producido la devolución de unos territorios, que Israel había conquistado en la segunda ocasión en que fue agredido y que devolvió tras haber sido agredido por tercera vez. No se devolvieron todos, es cierto. Israel colonizó, en unos casos por necesidad estratégica o demográfica, y en otros casi por capricho estúpido. Pero algún coste tendrá que tener hacer las guerras no menos estúpidas que hicieron los árabes contra Israel y contra la decisión de la ONU. España aún no ha recuperado Gibraltar, ni Austria el Alto Adige, ni Alemania la Prusia Oriental…Y no por eso tiran katiushas a ingleses, italianos o polacos. Todos pagamos por nuestros errores, por qué los palestinos no? En los periódicos de Noviembre de 2000 – es fácil verlo – está la oferta de Barak a Arafat.Israel no tiene interés en machacar a nadie. A Sharon le hizo parar Dayan en junio de 1967, casi en los arrabales de El Cairo, simplemente para no humillar demasiado al gallito de Nasser, que sólo 6 días antes daba Israel por destruido. Eso sí, Israel ha machacado – al menos hasta hoy – a todo el que ha intentado agredirle en leal batalla. Y no me vale lo de la ayuda americana porque, al menos en sus 30 primeros años, es falso (viejos aviones checos primero y flamantes Mirage franceses después, manejados siempre con pericia y la convicción del que se juega su casa).El hecho de que la campaña de Líbano sea considerada un fracaso da la medida de la situación “imposible” en que ponemos a Israel. De entrada, no puede consentir que le maten ciudadanos unos enemigos exteriores declarados (España estuvo al borde del conflicto con Marruecos porque varios soldados y unas cabras se subieron a un peñote). Si Israel va por ellos, se le esconden entre la población civil. Si quiere eliminarlos, forzosamente habrá víctimas civiles. Y mis nobles correligionarios de la izquierda europea, más atentos últimamente al corazón que a la cabeza, no culparán al que se parapeta, después de su agresión, tras los niños, sino al que quiere evitar la muerte de sus ciudadanos pacíficos. Y, si Israel no los elimina, continuarán con sus bravatas y matando “cuando puedan”. A ojos europeos, victoria imposible para Israel, penalizado por ser pacífico y fuerte. Eso sí que es hipocresía y perversidad, estimado contertulio. Si Israel tuviera que aceptar el uno por uno, cómo haría frente con su demografía a los millones de árabes que vociferan su destrucción,incluso al precio de su autoinmolación? Desesperación? Las víctimas de los nazis, de Franco, de Pol Pot, de Pinochet…, ésos sí que tenían motivos para la desesperación, porque fueron agredidos sin mediar provocación por su parte. Y no recurrieron al suicidio como forma de lucha. El respeto empieza por uno mismo.Sólo así nos respetarán los demás.Naturalmente, cabe suponer que Israel ha alentado el célebre “divide y vencerás” para doblegar a quienes, voluntariamente, se declararon sus enemigos. Es lógico en una guerra – no alentaron los aliados el putsch contra Hitler en 1944? – y dice mucho de la habilidad de sus servicios secretos. Lo mismo que dice mucho, en favor de unos y en contra de otros, que los israelíes no hayan caído nunca – fuera de la lógica contienda democrática – en las discordias que han tratado de sembrar los árabes, que también han gastado mucho, pero mal, en estos temas.No será que la razón contribuye a hacer fuertes incluso a los que a veces se muestran soberbios y crueles? Y no será que la sinrazón debilita incluso a quienes suscitan nuestra compasión?La diferencia entre echar a los árabes y no echarlos es clara: pudiendo irse, siguen allí; luego ni ellos quieren irse, ni nadie los expulsa. Tienen todos los derechos civiles y políticos y menos obligaciones militares. Tienen diputados y alcaldes. Que a menudo son marginados y estigmatizados? Cierto; yo también lo he visto, más en Jerusalén que en las zonas signadas a Israel en el 47. Y a veces de forma tan torpe que resulta indignante. Pero no sé si más marginados que los propios judíos etíopes o que los marroquíes en España. Admito que esto es discutible y entra más en lo subjetivo. También es cierto que algunos de los árabes israelíes han sido, a veces, más leales al hecho biológico de la raza que al social de la ciudadanía.Sinceramente, creo que a los palestinos les irá mejor el día que comprendan que no pueden seguir viviendo de las ONGs europeas, sino que tendrán que empezar a enmendar su error original reconociendo el derecho de Israel a existir y asumiendo que quizá ya es tarde para volver totalmente a 1966 y, más aún, para volver a 1947. Si fueran, por una vez, inteligentes, volverían a sus raíces laicas y dejarían a esos desarrapados mentales de Hamás con sus miserias teológicas. Eso contribuiría a que , en el otro lado, los partidarios del “Paz por territorios” pudieran volver a imponerse sobre los halcones de Kadima, del Likud, de los Rabinianos, etc. cuyo ascenso político – en detrimento de los socialdemócratas Rabin, Meir, Ben Gurion, etc. – sólo fue posible por la obcecada estulticia de Arafat.Y entonces sí que podríamos hablar con fundamento de paz, descolonización, cooperación…y esas palabras que nos ensanchan el corazón.A ver si acaba esta sinrazón.

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  6. Siento lo del tono. Releyéndome tienes razón.Por seguir con el enriquecedor debate a riesgo de aburrir a la audiencia. Creo que, en esencia, nos acercamos muy mucho a puntos en común. En mi opinión, la culpa original, como dices, no es del pueblo palestino por la sencilla razón de que ellos estaban ahí (aunque sea sin estatus de estado) y de ahí los echaron. Ese es el origen. Y, lo siento, pero no me sirve que sobre el papel nadie les obligara a irse. Hay muchas maneras de echar a alguien de un sitio. Dicho esto, admito y estoy de acuerdo contigo en que las torpezas sucesivas las han ido cometiendo los palestinos (primero como autonomía egipcia, jordana, siria y libanesa, y después como pueblo autónomo) ante las desmesuradas, a mi juicio, respuestas israelíes. Pero creo que, precisamente esto, el que sean un pueblo herido de origen y sin medios para evolucionar, el que sean un pueblo machacado y bloqueado, es lo que lleva a los palestinos a salidas violentas, a revolverse como un gato. En mi estancia allí he comprobado cuánta permisividad y tibieza hay para con la violencia por parte de los palestinos como solución. Esta tibieza es fácil condenarla desde aquí, pero cuesta más hacerlo cuando estás allí y ves en qué condiciones viven los niños y en qué condiciones han vivido todas y cada una de las generaciones palestinas que hoy son violentas. Creo que ya es un tema casi de psicología social, aún sin justificarlo, ojo.Por otra parte, e insistiendo en que creo que esencialmente estamos bastante de acuerdo en casi todo, creo que es importante hacer una distinción, en mi opinión clave, que todavía no hemos hecho. Si bien los palestinos fueron expulsados (con artimañas) del Estado de Israel, es necesario aplicar una política de hechos consumados y aceptar que no hay marcha atrás: Israel existe y seguirá existiendo. Esto lo acepta Al Fatah, la Autoridad Nacional Palestina en Cisjordania, y no lo acepta (creo que cada vez lo acepta más y lo terminará aceptando) Hamás en Gaza. He aquí la distinción clave para mí: Al Fatah acepta al Estado de Israel con las fronteras asignadas en el 48 y busca, con ahínco, el camino de la paz. Basta con ver que no está interviniendo en la disputa Israel-Hamás. Su causa es nacionalista, no religiosa, y dialogan (Sí, es verdad, es un gobierno en pañales con mil errores y carencias, pero pongámonos en contexto y aceptemos como buena su intención y el nacimiento de sus pretensiones). ¿Qué están recibiendo a cambio? Si has estado allí lo sabrás: un bloqueo en todos los órdenes, una humillación social inaceptable para un estado democrático y desarrollado como es Israel. Es más, un bloqueo, una ocupación y un trato, muy desconocido en Europa. Es con esto con lo que estoy frontalmente en desacuerdo porque creo, sinceramente, que hay otros caminos y maneras en la mano de Israel para relacionarse con su vecino e incluso para garantizar su seguridad. Dudo mucho, tras leerte, que tú apruebes o te muestres conforme con el trato que da Israel a Cisjordania.Por otro lado está Gaza, que controla Hamás. Hamás, repito, es, sobre todo, un obstáculo para la paz, porque, como bien dices, su causa es, además de nacionalista, religiosa. ¿Qué hacer contra Hamás? Ojalá lo supiera, lo único que sé es que, mientras escribimos desde nuestras sillas calientes el número de personas muertas en la franja llega a mil (300 niños, por ponerme un poco demagógico-periodístico, permíteme). Mil vidas con dos culpables: Hamás e Israel. Uno dispara y pregunta después y el otro esconde armas y milicianos en colegios y hospitales. Vaya dos, el catarro y la tos. He aquí donde entra lo que te decía del hermano mayor. Tal vez la metáfora no sea la más acertada. Lo que quiero decir es que, en mi opinión, la responsabilidad última es del país desarrollado, porque puede establecer un camino u otro desde la inteligencia y el poderío. En este caso, claro está, es Israel En su mano está empezar a puñetazos y desatar la pelea, o tener paciencia, aguantar golpes, y buscar otro camino. Puede sonar injusto, pero es así. No tiene porqué hacerlo, lo sé, pero no me pidas que esté de acuerdo con la entrada en Gaza matando moscas a cañonazos.En mi opinión, una invasión como la de Gaza con el fin de acabar con un grupo terrorista sería sencillamente impensable en cualquier otro punto del planeta. ¿Por qué sino no se entra en Irán, Pakistán, Líbano o Siria? Se entra contra los más débiles. Una cosa es la lucha por tu seguridad y otra contra el terrorismo. Una cosa en la Autoridad Nacional Palestina en Cisjordania y otra Hamás en Gaza. Y más allá, los descerebrados de turno de Al Qaeda, Pakistán o Irán, haciendo el gilipollas, mezclando todo y envenenando Palestina. Y aquí, nosotros, para distinguir y ser responsables.

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  7. Begoña dijo:

    Yo sólo sé que hay un muro (OJO, MURO DE VERDAD, DE NO SÉ CUÁNTOS METROS DE ALTURA CON ALAMBRADA ARRIBA) que impide a los árabes palestinos llevar una vida normal, salir a trabajar, a estudiar, a dar una vuelta por Jerusalén (desde Belén, por ejemplo), que ha separado familias porque se ha edificado de manera arbitraria, que ha dejado a muchos sin trabajo y sin posibilidades de ganarse la vida. Sé que hay asentamientos judíos, es cierto, por todas partes del territorio palestino, y que en el lugar en el que se forman pasa a ser de su propiedad, sin tener en cuenta si allí había viviendas, negocios, que por supuesto dejan de ser de los palestinos. De nuevo, sin trabajo, sin casa…Sé que hay bloqueo, que muchas veces, como ha pasado en semanas recientes, no les permiten sacar fuera de su territorio su mercancía, sus productos de labranza. Que llega el momento de recolectar la aceituna y que si has tenido la mala suerte de que tus olivos estén fuera del muro o de tu check point pierdas la cosecha.Sé que el agua del Jordán la canalizan como les da la gana, y casi nunca es suficiente para los cultivos de Palestina.Conozco el paso a Belén. Es una especie de nave con pasillos metálicos por encima de tu cabeza por los que se pasean los soldados israelíes con las metralletas apuntando hacia abajo, lleno de puertas giratorias, de escaner… Conozco la prepotencia de los soldados israelíes (muy jóvenes todos), miles de preguntas, los permisos que tienen que tener los habitantes de Belén para poder salir de su ciudad y llegar, SÓLO OCHO KILÓMETROS DESPUÉS, a Jerusalén…Yo no sé de tratados de paz, no lo tengo muy estudiado, pero he visto algunas cosas (no muchas, es cierto, pero sí algo) y con eso me basta. NO ENTIENDO que para visitar a algún familiar tengas que pasar mil check points o que para ir a trabajar necesites un permiso especial (y eso, si tienes la suerte de que te lo concedan) o que te asfixien hasta la desesperación.Veo difícil la paz.

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