‘Italia y la mafia’. Capítulo 1: Introducción

Comienzo hoy una serie sobre Italia y su problema de la mafia. No soy ningún experto o estudioso, sólo un gran curioso. De tanto absorber sobre este tema, me dieron ganas de soltarlo. Y aquí os lo dejo, en cinco capítulos. Hoy, el primero. Espero que os gusten.

Poco o nada nuevo se puede decir sobre la mafia italiana. Es un fenómeno terrible, que ha causado miles de muertos, que hace vivir en un entorno infernal a quien la padece y que supone un auténtico tumor para la sociedad que la sufre. Pero, a pesar de todo ello, la mafia, a diferencia de otras formas de crimen organizado (lo que en las películas son ‘los malos’) posee un fascinante halo publicitado hasta la extenuación en reportajes, películas y hasta canciones. Suele ocurrir con todos los productos italianos: sean lo que sean resultan más fascinantes que si surgen en otro sitio, y el crimen no iba a ser una excepción. La mafia es hija de Italia: exagerada, alarmante, sorprendente, fascinante… e incurable

Sin embargo la celebridad de la mafia no se debe sólo a la publicidad (de hecho ésta le perjudica sobre todas las cosas). Su popularidad reside en comprobar hasta dónde llega su poder e influencia. La mafia está presente en todos los estamentos italianos: en la política, en la justicia, en el arte, en la industria, en el comercio…y hasta en el fútbol. Sus tentáculos copan ayuntamientos, juntas regionales y hay quien dice que llegan hasta el mismísimo Gobierno. La mafia es Italia.
Nace (en su forma moderna) por el abandono del Estado en la parte sur del país. La sociedad de Sicilia, Campania, Puglia o Calabria comprueba cómo Roma queda muy lejos y Milán ni siquiera es Italia (en la película Cinema Paradiso, ambientada en un pueblo de Sicilia de los años 50, cuando a un vecino que es de Nápoles le toca la lotería, se oye a un siciliano: ‘qué suerte tienen estos del norte’, lo que da buena cuenta de lo que suponía para estas regiones del sur zonas como Milán, Turín o Venecia y retrata lo que era Italia). Así pues, esta sociedad, ante la ausencia del estado, busca la protección y el amparo en los ‘hombres de honor’ que, a cambio de impuestos como los que cobra el Gobierno, aseguran protección y servicios sin trámites ni complicaciones. Así, poco a poco, se enquista durante todo el siglo XX un contraestado que hace y deshace a su antojo logrando ser aceptado por la sociedad. Italia niega su existencia hasta los años 70, pero entonces ya es demasiado tarde.

El juez antimafia de Palermo, Giovanni Falcone, es el que primero y con más fuerza alza la voz: Italia del Sur está tomada por la mafia. El Estado no tiene ni voz ni voto allí. Su lucha resulta ejemplar. Su muerte, asesinado con una terrible bomba en la autopista que hace saltar su coche por los aires, una demostración clara de a qué se enfrenta Italia. Su sucesor y amigo, el también juez Paolo Borsellino, es asesinado meses después. La mafia manda. La guerra comienza. Italia se enfrenta de cara al problema y la sociedad siciliana se levanta por primera vez. Se acepta la existencia de la mafia y se crea la DEA (el FBI italiano). Se envía al Ejército a Palermo, se crea una unidad antimafia, se habla de ella en los periódicos, se inyecta dinero en las regiones más desfavorecidas y, sobre todo, se crean los arrepentidos. La justicia conmuta penas por información, de manera que mafiosos arrestados dan información a la policía a cambio de rebajar penas. Pero, a día de hoy, los resultados de todas estas iniciativas son bastante dudosos. Tal vez por lo expuesto antes: es demasiado tarde. La mafia está enraizada de una manera inimaginable en esta parte de Italia. En realidad, explicar hasta dónde llega el poder de la mafia, cuánto controla por detrás, es una tarea inabarcable. La única manera razonable de explicarlo es ilustrándolo con pequeños grandes ejemplos. Son estos ejemplos los que asombran y aterrorizan a la vez. Los que permiten entrever hasta dónde de verdad llega el dominio mafioso:

Tal vez la mafia más debilitada a raíz de todas estas iniciativas sea la siciliana, llamada Cosa Nostra. Su organización piramidal provocó que los arrepentidos de alto nivel desetructuraran con sus chivatazos a familias enteras. Esto traicionó una ley histórica de la Cosa Nostra y de las mafias en general: la omertá, es decir, la ley del silencio. Los mafiosos se consideran hombres de honor que no traicionan jamás a sus socios. Sin embargo, como todo, estos valores se diluyeron en la mafia moderna. Pese a ello, un estudio reciente indica que casi el 80% de los comercios de Sicilia pagan el pizzo (impuesto) a la Cosa Nostra. Las pequeñas y medianas empresas que se instalan o quieren instalar en Sicilia ya saben a quién tienen que pedir autorización. Han sido y son decenas las empresas españolas que al entrar en la isla han tenido que negocias con el Gobierno y, paralelamente, con la mafia. Son muchos los especialistas que aseguran que el poder de la mafia siciliana en la isla es el mismo, pero más discreto.

En Campania, concretamente en la zona de su capital, Nápoles, impone su ley la Camorra, cuyos brazos se extienden por toda Europa (especialmente por España). La organización de la mafia napolitana se basa en clanes horizontales. Es decir, si se desestructura uno, nada sabe de los otros, que sobreviven. Tal vez por ello pervive a día de hoy con enorme fuerza, pese a la conmutación de penas: aunque detengan a un capo, éste no puede ayudar a destruir otros clanes. La otra cara de esta organización son los constantes enfrentamientos entre clanes que, si bien dividen sus territorios (en barrios y pueblos), caen en guerras cíclicas que siembran auténtico pánico en la ciudad y los pueblos de alrededor. Un ejemplo del poder camorrista lo encontramos en la basura. Nápoles está lleno de basura, es una ciudad sucia. Muy sucia. La Camorra controla y gestiona las empresas de recogida de residuos de la región. Conviene que haya basura, mucha basura. Y la hay. Cuando el Gobierno italiano decidió sellar los vertederos de la ciudad, no contó con la Camorra. Calculó cuánta basura producía la Campania y actuó en consecuencia clausurando los vertederos que le sobraban. El problema es que la Camorra no cobraba impuestos por gestionar basura, y todas las grandes empresas del país enviaban allí sus desperdicios. Resultado: sin vertederos suficientes la ciudad se llenó de basura y se creó el caos (¿os acordáis?). Después la noticia pasó y se diluyó. Pero, ¿qué ocurrió? Sencillamente que el Gobierno le devolvió la gestión de la basura a la Camorra. Y se solucionó el problema. La mafia volvió a ganar.

En Calabria padecen a la N`Drangheta, la mafia calabresa. Es la menos conocida, pero la más poderosa de Italia. Sus redes se extienden internacionalmente. A la N’Drangheta no le afectó la directriz de los chivatos, y en esta ocasión no por su estructura sino porque es la única mafia que mantiene intactos sus valores. Sigue siendo una mafia de espíritu rural, y es en este ámbito donde sigue teniendo enorme fuerza. Sus tradiciones están plenamente instauradas y cuando un gran capo es detenido, las autoridades apenas pueden arrancarle unas migajas de información. La omertá vive esplendorosa entre los mafiosos calabreses. Tal es su poder actual, que en Italia dicen que si no hay un puente que una Sicilia con Calabria (la punta de la bota con la isla, distantes apenas 8 kilómetros) es porque la mafia calabresa no lo permite. ¿Será porque la empresa de ferrys que conecta ambas regiones es suya? Mucho sobre este asunto sabe la empresa española Sacyr Vallehermoso, participante en la construcción del supuesto puente que lleva años intentando ver la luz. Cuentan que mientras la N’Drangheta no se lleve la tajada que exige, no habrá puente. Y de momento no lo hay.

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‘Italia y la mafia’. Capítulo 1: Introducción

3 comentarios en “‘Italia y la mafia’. Capítulo 1: Introducción

  1. Anónimo dijo:

    Me pareció un artículo muy interesante y a la vez muy instructivo para una profana sobre este tema como lo soy yo.Siempre creí que la mafia había sido y que ahora apenas era, pero leyendo lo que nos cuentas me quedo asombrada del poder que todavía tienen y cuantos interes creados hay alrededor de ella. Aquí, lejos de Italia, al leerte me trasladas mas a una novela o película que a la dura realidad italiana con la que tienen que vivir y enfrentarse día tras día los que allí viven.Me apetece que este tema siga para que mis conocimientos continúen ampliandose. Un beso,( MALÓ )

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