Tópicos 2.0. Mi lucha sigue.

Tal vez porque es un tema con el que estoy especialmente sensibilizado (a quién no le sensibilizan las injusticias) o tal vez porque es un tema de actualidad en boca de todos últimamente debido a la crisis. Sea por lo que sea, Sin Ánimo de Nada prosigue su particular cruzada contra los falsos tópicos de la inmigración. Desde este insignificante rincón de la web lucho por desmitificar creencias que están permitiendo tomar como chivo expiatorio a la inmigración y están alimentando la xenofobia en España.

Tópico seis: Saturan los servicios sociales. De dónde salió, no lo sé. Pero el hecho es que desde hace tiempo, escucho que la llegada de inmigrantes ha saturado la sanidad pública. Que la sanidad pública, efectivamente, esté saturada, no lo voy a poner en duda. Que sea culpa (una vez más) de la llegada de inmigración, sí. En realidad no expongo yo la duda razonable, lo hace Enrique Regidor, del Departamento de Medicina Preventiva, Salud Pública e Historia de la Ciencia de la Universidad Complutense de Madrid, quien hace unos días explicó que “en líneas generales, la población inmigrante en España utiliza los servicios sanitarios con menor frecuencia que la autóctona, al igual que ocurre en otros países”. Toda la verdad sea dicha. Según explica este mismo profesor, los inmigrantes de América Central y Sudamérica utilizan algo más las Urgencias aunque mucho menos los médicos especialistas. ¿Pero que estos inmigrantes utilicen algo más las Urgencias es motivo para que se sature la Sanidad Pública y, sobre todo, para que se culpe a los inmigrantes de este hecho? ¿No sería más lógico ser crítico con nuestra infraestructura sanitaria insuficiente para absorber la demanda o educar a la población para que sepa cuándo hay que ir a Urgencias y cuando no? (Invito a ir a Urgencias una mañana cualquiera, para comprobar qué clase de elementos se acercan por ahí y medir cuántos se podrían quedar tranquilamente en su casa). Los inmigrantes, como insinuó algún político socialista (¿?), no se agolpan ante los hospitales maravillados porque les atienden gratis, cuando en sus países les cuesta dinero, ya que, como explica Regidor, “la condición de inmigrante influye más que el lugar de procedencia en el uso que se hace de los servicios sanitarios: los inmigrantes de los países ricos muestran un comportamiento similar a los inmigrantes procedentes de los países pobres”. Si la sanidad también está mal, que se culpe a quien se tiene que culpar, no a los de siempre.

Tópico siete. Los españoles emigrábamos, pero con contrato y trabajo. Mentira. Y una vez más, no lo digo yo, lo dice una eminencia en la materia de migración, la profesora de la Universidad CEU San Pablo, Blanca Sánchez Alonso, quien no sólo desmiente esta creencia, sino que afirma que sólo la mitad de los emigrantes españoles de los años 60 y 70 eran ‘legales’. Lo explicó en el Seminario Lucas Beltrán de la citada Universidad: “Sólo la mitad de los emigrados españoles –comenta- lo hicieron a través de la vía establecida por el gobierno, de lo que cabe deducir que la otra mitad emigró sin contrato y de manera ilegal”. Pues eso, que no éramos tan guays.

Otros dos tópicos puestos en duda razonable y sin embargo la percepción social de que la inmigración nos perjudica, sigue intacta. ¿Por qué? Desde mi punto de vista se debe a dos factores: medios de comunicación y políticos.

Los medios dan poco o ningún eco a datos como los antes expuestos (aunque los conocen, y perfectamente) y mucho a otras caras de la migración. No discuto que la llegada de una patera sea un hecho más noticioso que la graduación en ingeniería aeronáutica de un ecuatoriano, pero sí pongo en cuestión el trato mediático que recibe la llegada de inmigrantes. A mí juicio es sesgado e intencionado, y alimenta la percepción social negativa del fenómeno. Voluntaria o involuntariamente, pero lo hace.

Un buen ejemplo lo encontramos con la llegada, hace unos días, del ‘supercayuco’, que arribó a las costas de Canarias con 239 inmigrantes a bordo. De nuevo titulares de ‘oleada’ (que hace unos meses sustituyó a la que debieron pensar excesiva y poco correcta políticamente, ‘avalancha’). El portavoz de SOS Racismo me invitaba a fijarme cómo la cifra de inmigrantes que lleguen en una patera no importa; siempre va precedida de la palabra oleada: Nueva oleada de inmigrantes: Llega una patera con 13, 25, 80, 100 (no importa la cifra), inmigrantes. Es bastante curioso fijarse en ello. Yo también os invito a ello. Hago una oleada de invitaciones. Por desgracia, esto es sólo la punta del iceberg. Para muestra, dos botones. ‘El Mundo’, un día después de la llegada de los 239 inmigrantes, titulaba que los centros de internamiento de inmigrantes en Canarias estaban colapsados. Míralo. Este titular, directamente, es mentira. Los centros de internamiento no están saturados ni mucho menos colapsados. Ni siquiera tienen una ocupación alta. En concreto, ese mismo día, los tres centros que existen en la islas estaban acogiendo a 1.419 personas, por las 2.637 plazas de las que disponen. Más aún: el centro de Hoya Fría fue el que acogió a la ‘oleada’ de 239, haciendo aumentar la cifra de los que retiene a 349, cuando su capacidad es de 1.200. Es decir, la llegada del mayor cayuco de la historia a Canarias es una insignificancia para estos centros, y ya ni te cuento para un país. Eso sí, que no falte la palabra ‘oleada’ y el titular de colapso en los centros para que quede bien mascadito el mensaje de que nos invaden. “Lo que se saturó fue la comisaría ayer al identificarlos, como se satura cuando hay una manifestación y detienen a 20”, me explicaba Juan Antonio Corujo, coordinador de Cruz Roja en las islas. Entonces, ¿por qué tituló así ‘El Mundo’? Buena pregunta. Tal vez se refiriera al centro de menores que, sin estar saturado, tiene alta ocupación porque (todavía) es ilegal repatriarlos. Pero no debía caberle este matiz en el titular y lo explicó sólo en un párrafo del interior del texto. Para completar la noticia, ‘El Mundo’ señala que la llegada de pateras se ha disparado en septiembre, pero no especifica que el crecimiento es sólo con respecto a agosto porque han llegado un 7% menos de pateras este septiembre que el pasado y un 57% menos que hace dos, ni que esto ocurre todos los años ya que es el mes más propicio por el clima para que los cayucos salgan al mar.

‘El País’ tampoco se libra. El mismo día titulaba con esto: ‘Miles de ‘sin papeles’ esperan en Nuadibú para saltar a Canarias’. Nuadibú es una ciudad costera al norte de Mauritania desde donde parten la mayoría de cayucos que llegan a Canarias. No pongo en duda que así sea. De hecho, es verdad que muchos senegaleses y guineanos emigran ilegalmente primero a Mauritania, donde malviven en los barrios de Nuadibú, para después coger un cayuco que les lleve a España. El otro día TVE emitió un reportaje sobre la situación de estas personas, recorriendo algunos barrios de la ciudad y entrevistándolos. Sin embargo, la noticia de ‘El País’ basa su argumentación en el primer párrafo: “El centro de retención de Nuadibú, donde son recluidos los inmigrantes irregulares que las autoridades de Mauritania capturan en redadas y controles realizados en las calles y en el puerto pesquero, alberga actualmente a 620 internos, más del doble de los habituales”. Mentira. Ese día concreto, el centro de retención de inmigrantes de Nuadibú tenía retenidas, atención, a dos personas en su centro. Y el anterior día había retenido a seis. Ni siquiera la cifra de 620 se corresponde a los inmigrantes totales retenidos en septiembre, ya que fueron muchos menos. 620, según me cuenta por teléfono la coordinadora española de este centro de la Cruz Roja, son los inmigrantes retenidos durante todo agosto. “Una cifra más alta de la habitual”, me cuenta, pero que no supuso ninguna ‘oleada’de cayucos entonces. “Se habrá equivocado tu compañero de ‘El País’, me dice. “Espero”, respondo. Además, Cruz Roja explica que no esperan ninguna llegada masiva de cayucos ni están en alarma ni nada parecido, algo que no puede leerse por ninguna parte de la noticia. ‘El País’nos ofrece una ciudad rebosante de ‘sinpapeles’ donde los centros no dan abasto y donde se cuece una avalancha inminente de pateras. ¿Por qué? Buena pregunta, de nuevo.

El otro factor que, a mi juicio, alimenta las creencias populares, son los políticos. El Gobierno propone reactivar y motivar la economía de Mauritania para evitar que sus gentes no tengan la necesidad de salir del país. Si embargo, paralelamente, modifican la Ley de Extranjería para limitar hasta el extremo la llegada de extranjeros y refuerzan la vigilancia en las fronteras haciendo que las vidas que el mar se traga crezcan sin parar. Hasta la fecha el Gobierno estima en 329 los muertos en las travesías, pero la asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía cifra los desaparecidos en más de 3.500. Además, David Reher, catedrático de Ciencias Sociales, explica que reactivar la economía de Mauritania no sólo no solucionará nada, sino que hará que aumente el número de cayucos. “Las personas que se lanzan al mar en patera son de clase media, con ahorros, ya que el pasaje les cuesta entre 600 y 1.000 euros. Más caro que ir en avión. Reactivar la economía de Mauritania permitirá a más jóvenes mauritanos optar a un cayucos y dejará igual a los senegaleses, guineanos o malís, que son mayoría en las embarcaciones”. “Por otra parte –me explican desde SOS Racismo- si a la vez se refuerza la vigilancia en el mar, las mafias completarán recorridos más arriesgados y llenarán más las embarcaciones, provocando más muertes”.

¿Es una situación sin salida? “La Historia muestra que en los próximos años habrá muchos más jóvenes africanos dispuestos a llamar a las puertas de Europa, y van a entrar sin llamar, porque las puertas no se las van a abrir”, explica Blanca Sánchez. “No importa cuál sea la política migratoria. No importa si abrimos fronteras o levantamos un muro. Mientras la situación sea la actual, van a venir, les cueste lo que les cueste”, añade Reher.

¿Solución? Ojalá la supiera, pero todo apunta, según estos expertos, a que pasa por regularizar los canales de entrada migratoria. Con ello se acaba con las mafias y se normaliza el fenómeno, que no es sino un ciclo de movimiento demográfico como ya se dio en el siglo XIX en Estados Unidos, en el XX en América del Sur, y en el XXI está teniendo lugar en Europa. Hecho esto la percepción social debería cambiar: el fenómeno migratorio no es negativo para España, sino que los datos reflejan que es positivo hasta la fecha. Pero para ello también se necesita la responsabilidad y ética de quien influye en ello porque, al fin y al cabo, los inmigrantes son algo más que votos.

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Tópicos 2.0. Mi lucha sigue.

2 comentarios en “Tópicos 2.0. Mi lucha sigue.

  1. Anónimo dijo:

    Creo que Topicos 1 y 2 es de lo mejor que he leido en este blog, a ver si a traves de gente que informa como tú se consigue frenar los comentarios racistas y xenófogos de café. Se hacen gratuitamente sin puñetera información, se deja caer frases tipo “nos invaden, tienen mas derechos que nosotros, son peligrosos…no aportan datos, no saben nada sobre el tema solo lanzan frases ya hechas y oidas en otros cafes y lo mas triste es que creo que muchas de esas personas que hablan así creen no ser racistas, ¿sera que queda bien dentro de un determinado estatus social?, ¿sera que no esta de moda defender al emigrante?.

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