Súper García

Hay recuerdos que se mantienen y se mantendrán siempre frescos. Sensaciones, momentos de la infancia que te quedan grabados y cuando regresan a ti hacen que un bienestar recorra tu cuerpo. En ocasiones me veo de nuevo en la parte de atrás de un Citroen BX negro. Domingo por la tarde, atasco en la entrada de Coruña. Aún siento el sudor inodoro de niño pegado a mi cuerpo y el picor de la hierba en mis piernas tras una dura tarde de fútbol con mis primos. Echado hacia delante, me abrazo al reposacabezas del asiento de mi madre mientras escucho la radio con atención. Una cuña de ‘Seguros Finisterre’ te recomienda que no dejes cabos sueltos. Tengo la sintonía en mi cabeza. Termina la cuña: “los comentaristas de la COPE, con el patrocinio de El Corte Inglés…” Sí, es él. Es José María García. Es Butanito.

De él se han dicho y se dirán muchas cosas. Puede o podía gustar más o menos, pero es indiscutible que es un personaje inolvidable. Porque creó escuela. Inventó la fórmula del ya conocido Carrusel Deportivo para ir conectando de estadio en estadio y cubrir en directo cada jornada al completo. Y sobre todo por su estilo. Butanito selló un estilo y con él una época. Hizo de la radio un show único, fabricando expresiones, inventando palabras y manejando con soberbio antojo las situaciones. Hasta su tirano poder es recordado hoy con romanticismo. Butanito fue muchas cosas, pero sobre todo fue inolvidable.

Dos pautas lo hacen único. La primera, su manera de hablar. Por su tono, imposible de reproducir por escrito, por su autoridad al expresarse y por la cantidad de expresiones y palabras (sobre todo insultos) que acuñó. La segunda, su poder. Fue mucho, tal vez demasiado, y le convirtió en un tirano. En este recuerdo se manipulan las maldades de este periodista en ocasiones ogro para transformarlas en históricas anécdotas reflejo fiel de lo que entonces era España. Su personalidad y huella fueron tan marcadas, que hoy es el día en que hasta los más acérrimos enemigos del Butano no pueden evitar recordar su estilo con un halo de cariño. Y eso, es mérito suyo.

Butanito hizo cosas impensables hoy en día. Ahora un español gana una etapa del Tour y, como mucho, le ponen en contacto con su padre. Con Butano no. Indurain llegaba a la meta y, sin bajarse de la bicicleta, tenía un pinganillo en la oreja por que el escuchaba: “Miguel. Miguel buenas tardes campeón. Te escucha el Rey”. Si, y el Rey, al otro lado del teléfono, le felicitaba. Y tú lo oías sin sorprenderte demasiado. Tampoco sorprendía demasiado escucharlo en directo solucionar una huelga de controladores aéreos para que el Real Madrid pudiera viajar a Moscú. “Póngame con el coordinador sindical”. Eso… eso hoy no pasa.

Recuerdo bien un despido en directo. Sí, Butano despidió a un colaborador suyo, y lo hizo en directo. Conexión con el periodista en cuestión, intercambio de pareceres que sube de tono. Butano corta por lo sano la conexión y suelta la frase a los oyentes. “Acaban ustedes de oir, por última vez, a…” la verdad es que no recuerdo el nombre. Pero, efectivamente, lo oí por última vez. Y es que no convenía llevarle la contraria a este hombre. Sus colaboradores en ciclismo de la última época lo sabían. García decía una cosa sobre una escapada, o sobre la etapa, y dejaba a la luz la poca idea que tenía de ciclismo. Inmediatamente alguno de sus colaboradores saltaba a escena: “Completamente de acuerdo José María, pero…” y decía exactamente lo contrario. Y así iban tirando.

También tengo muy nítido otro recuerdo. García abre su programa de la noche ‘SuperGarcía’. Él y el micro a solas, como solía empezar. “Buenas noches saludos cordiales cuando son las doce horas, tres minutos y 38 segundos. Hoy tenemos con nosotros a un árbitro malo de solemnidad. Don Japón Sevilla buenas noches” “Buenas noches José María”. Así de fácil. Le llamaba malo a la cara. Y tan ancho. Normalmente era más sutil, y en plena retransmisión, cuando el árbitro era malo, se refería a él como “un bulto sospechoso”.

García era especialmente crítico con el poder. Él puede ser lo que quieran, pero nadie ha vuelto a llamar a las cosas por su nombre en el mundo del fútbol de la manera que lo hacía él. Los directivos de los equipos eran sus víctimas predilectas. “Estómagos agradecidos, maestros del buen comer y catedráticos del mejor beber”. Así los definía. También lo hacía con sus inolvidable “chupópteros”. Destilaba ingenio. A Lorenzo Sanz le llamaba siempre Mancebo pero éste no podía revelarse porque se trataba de su segundo apellido. Siempre le llamaba Mancebo. Los ataques incansables contra los ladrones del fútbol poco tienen que ver con la complacencia con que les tratan los actuales periodistas deportivos. Y ladrones sigue habiendo los mismos, o más. Pero ahora visten de Armani y antes jugaban timbas de póquer palillo en boca con el dinero de la caja fuerte.

Especialmente enfilado tenía al presidente de la Federación de Fútbol de la época, Pablo Porta. Butano siempre se refería a él como “Pablo, Pablito, Pablete”, haciendo histórica la frase. A su sucesor, José Luis Roca, le llamaba “Don Pedrusco”.

“Abrazafarolas”, “Lametraserillos” o “Correveidiles” eran otras expresiones para referirse a los aprovechados de turno. No dejaba títere con cabeza. Tenía para todos. Y si un deportista la cagaba, también para él. Perico Delgado, gran ciclista, dejó escapar sus opciones de ganar un Tour porque llegó tarde a la línea de salida de una contrarreloj. El tiempo comenzó a correr y él aún no había llegado. Perdió muchos minutos y a la postre la carrera. Dicen que se quedó dormido, o que el tumulto de gente no le dejaba pasar o que se despistó firmando autógrafos. García intervino al terminar la etapa. “No quiero hacer leña del árbol caído, pero este tío es toooonto, toooonto, toooonto. Toooonto, toooonto, toooonto. Toooonto, toooonto, toooonto”. Sí. Nueve veces.

Y así, cientos y cientos de perlas: “Ojo al dato”, “El halago debilita”, “Por activa y por pasiva”, “Beberse hasta el agua de los floreros”, “En rigurosa primicia informativa”, “El rumor es la antesala de la noticia”, “¡Maricón el último!”, “El tiempo, ese juez insobornable que da y quita razones”, “Blanco y en botella, leche”, “Cantar y contar las verdades del barquero”, “No es lo mismo ser un hombre pobre que un pobre hombre”.

Quien recuerde su forma de hablar disfrutará más leyendo estas expresiones. Todo un símbolo histórico de la radio. Ese medio inolvidable e imborrable que forma parte de esos recuerdos de infancia que me llenan de bienestar. Esas tardes, en pleno atasco, escuchando a los comentaristas de la COPE. Impagable…

Saludos cordiales.

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Un comentario en “Súper García

  1. Anónimo dijo:

    Grande tío, has sacado de mi memoria momentos increibles escuchando a este psicópata de la radio.Sin duda, todo el mundo ha llegado a odiar y a querer a este hombre. Yo llegué a odiarlo, pero tienes razón, hoy sólo recuerdo sus grandes momentos con añoranza. La presentación del no menos mítico Japón Sevilla(dios,que malo era) es un clásico, y ojalá me acordara de un ex-árbitro xon apellido compuesto y con voz tenebrosa que colaboraba con él y siempre salía escaldado.Pero en mi cerebro tengo 2 momentos:-El día que conectó a la vez con el Rey y el Presidente en 2 minutos porque le salió de los cojones y para discutir una pollada.-El Mundial que ganó Olano, cuando pinchó antes de llegar y García solo se dedicaba a repetir “No llega”.”No va a llegar”(unas 20 veces)…acabada la carrera conectó con la susodicha de Olano y le dijo:Yo confié en él en todo momento”Pues anda neno,grande tu blog..unha aperta!!EDU.

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