La Cañada Real

Hace unos meses, en Madrid, derribaron una chabola (de una calidad muy buena, por cierto) en la Cañada Real. La Cañada Real de Madrid es un paso agropecuario por el que transhuman las ovejas en su paso por la ciudad. Va desde el sur hasta el norte. Hasta donde yo sé, que alguien me corrija, no se puede edificar sobre el suelo de este paso. Según la ley, claro. Porque poder, se puede. Y si no, que se lo digan a los miles de chabolistas que se han instalado en el sureste de Madrid, justo a lo largo de esta cañada.

El sureste de Madrid es, hoy por hoy, una de las zonas más degradadas y conflictivas. Su corazón se llama Las Barranquillas. Es el poblado chabolista más grande de Europa y bombea problemas al resto de la zona. El poblado se extiende ante nuestros ojos si sales de la ciudad por la carretera de Andalucía hacia el sur. Más allá está Villaverde, que no hace tanto era un pueblo alejado de Madrid, y conformaba su propio municipio independiente del madrileño. Hoy es un barrio absorbido por Madrid. Dentro de él, Villaverde Bajo o la Colonia de Los Ángeles, no son los mejores sitios para dejar el coche o pasear por la noche, aunque tampoco hay que exagerar. Orcasitas o las decenas de chabolas de gitanos españoles y rumanos, de moros y de españoles blancos (lo prometo) que salpican la ribera de la M-40, son otros puntos a esquivar.

Lógicamente, todas estas chabolas han sido levantadas al margen de la ley, especialmente (las otras supongo que también) las que se erigen sobre la Cañada Real. Y digo erigir porque hay chabolas que ya las quisiera para vivir yo. El dinero proveniente de vaya usted a saber qué negocios, han permitido construir muy buenos lugares a gente que se ha lucrado de ello directamente, y también a quién no lo ha hecho pero le han ayudado. Hoy son sus casas. Algunas (las menos) son buenas chabolas levantadas con la heroína. Otras (las más) son miserables reductos que albergan a gente desesperada. En cualquier caso son hogares.

Droga, ilegalidad para levantarlas en ese sitio, focos de problemas, marginación y un largo etcétera que pide a gritos su derrumbe. Su derrumbe inmediato para limpiar de un plumazo todos esos problemas que manchan el buen nombre de Madrid, una ciudad con unos focos de pobreza alucinantes. Un derrumbe de hogares. Ni más ni menos. De hogares.

Por la tele, ví yo al dueño de la chabola, al hombre que habitaba en ella, junto a un montón de ladrillos y piedras, y cristales y polvo, que hacía unos minutos era su hogar. De entre un montón de ladrillos asomaba, como pidiendo ayuda, una bata de estar en casa. En otra zona se veía una lavadora y más allá unos peluches. Ese hombre vio cómo una excavadora se acercaba a su CASA y la derrumbaba. Luego, daba la vuelta, y se iba.

La chabola no es legal. Esa chabola no debe estar ahí, no tiene ninguna razón ni respaldo legal que se mantenga en pie. Ni siquiera tiene moral si se ha lucrado de la droga para levantarla. ¿Pero sólo yo veo a un hombre con su casa demolida a su lado? ¿Sólo veo yo a una persona sin nada? ¿Sin nada en dos minutos? Sin nada.

La misma sensación me inunda cuando Israel desmantela colonias judías en territorios palestinos tras algún acuerdo patatero. Es que no les corresponden esas tierras a esos judíos. Es tierra de palestinos y ellos estaban ahí antes. Ya lo sé. Lo sé, lo sé y lo sé. Pero, por favor, ¿alguien más ve sólo a gente que, en diez minutos, la arrastran fuera de sus casas y luego le demolen su hogar? ¿Alguien más ve cómo le destrozan la vida a personas en un pequeño gesto?

Por favor, ¿alguién, en esta vida de razones y sinrazones, de memorias y desmemorias, se olvida de leyes y de razones por unos segundos y ve sólo a personas que se quedan sin nada de un plumazo?

Anuncios
La Cañada Real

3 comentarios en “La Cañada Real

  1. Antonio (Pío XI) dijo:

    Yo lo veo, Nacho. Pero no siempre hay que dejarse llevar por los primeros sentimientos.Y así son las cosas. Que yo sepa, no hay terra nullius en España. Todo suelo tiene su propietario, aunque sea el puto estado (como en el caso de la Cañada Real Galiana). Y el destino de una propiedad ha de decidirlo, en principio, su propietario. Y digo en principio porque, a veces, excepcionalmente, pueden y deben ponderarse otros intereses. Quizá éste sea el caso. No sé, tendría que estudiarlo con más detenimiento.Pero, de entrada, y después de oír los argumentos y ver la resistencia organizada y tan violenta que ofrecieron los moros del poblao (parecía la intifada, en YouTube los vídeos), no veo con malos ojos que los echen de allí. Se instalarán en otra parte, pero de momento los mantenemos ocupados.Respeto a la propiedad y hostigamiento a los proto-jihadistas. Creo que es lo que más nos conviene.Un saludo.

    Me gusta

  2. ramiro dijo:

    Es q justamente lo q hay ante este tipo de imágenes no son solo personas. Pero ¿q hay detrás del marroquí al q le demolieron su casa? ¿Por qué ,más allá de la particularidad con que obtuvo los recursos para construirla, la construyó ahí y no en otra parte de Madrid o en Marruecos?; por que muy probablemente el hombre sea un inmigrante al que los avatares de su vida en el exilio (económico) le han llevado a parar en la cañada real y ahora ahí hace su vida, ese es el lugar donde vive y sobrevive. ¿Qué nos dice q en un país potencia económica como España este tipo de asentamientos estén mayoritariamente habitados por inmigrantes, gitanos y adictos? Nos dice q en esa sociedad del poderío económico ese es el lugar al que están destinados parte de estos grupos. por que claro q ni todos los inmigrantes, gitanos y toxicómanos viven en poblados chabolistas, ahora sí en todos los poblados aquellos son mayoría y no es casualidad q sean estos grupos sociales los pobres, discriminados y desviados de la sociedad en la q vivimos.Con respecto al tema de la legalidad de la construcción en esos terrenos se sabe q en una sociedad donde rige la propiedad privada es está firmemente salvaguardada por las normas jurídicas, las mismas q pueden ser modificadas cuando se necesita recalificar una zona para permitir la construcción de viviendas. Las personas q viven en poblados chabolistas son visibles para los q viven “dentro de la ley” cuando se hace público q aquellos la quebrantan, durante el tiempo restante es como si no existieran más q como salvajes inadaptados dignos de ir a ver como si se fuera al zoo. Por lo tanto y dicho todo esto lo q hay detrás de la imagen de un hombre junto a su vivienda demolida no es solo eso, si no la problemática de la marginalidad q asoma de ves en cuando para las autoridades y los medios de comunicación pero como alarma q funciona cuando tememos vernos en ese espejo al q es preferible demonizar, sancionar, negar, ocultar y castigar que entender.Personalmente creo q lo q mas nos conviene es q sigan reaccionando de la forma en q lo hicieron, así como q siga la huelga del metro, q se sigan quemando fotos de los reyes (a propósito, ya querría don Juan Carlos hoy quemar en las q aparece junto a Videla, Pinochet, etcétera de patriotas) que sigan llegando pateras y mas realidades q en ves de horrorizar a los q desean vivir tranquilos (pero mirándose el ombligo) estallen en la apacible vida de la gran ciudad para convertir en protagonistas de un cambio necesario a quienes hacen fama a la gran frase de les luthiers: “perdimos…otra vez!”.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s